Mostrando entradas con la etiqueta Obispo Ponce de Leon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obispo Ponce de Leon. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de enero de 2012


“La patota salió del Colegio Máximo”

Para Pagina 12 Horacio Verbitsky
Un laico católico y un ex jesuita revelan las relaciones de Bergoglio con Massera y la represión. Una patota operativa golpeó a la novia del primero dentro del Colegio Máximo para que revelara dónde encontrarlo. El sacerdote manejaba el auto de Bergoglio, quien le contó sus encuentros con Massera y le habló del plan político del ex dictador. Una monja y una ex religiosa hablan del rol de Bergoglio en el secuestro de Yorio y Jalics.




La plana mayor jesuita en 1976. De izquierda a derecha, Víctor Zorzín, Rector del Colegio Máximo; Andrés Swinnen, Maestro de Novicios; Jorge Bergoglio, Prepósito Provincial; Carlos Cravena, Ministro del Colegio Máximo o vice superior, e Hipólito Salvo, ex Provincial en la Argentina.
El médico Lorenzo Riquelme, hoy de 58 años y residente en Francia, dice que la patota que lo secuestró y lo torturó en 1976 salió de la sede principal de la Compañía de Jesús, donde vivía y era principal responsable el superior provincial Jorge Mario Bergoglio. Riquelme tenía militancia en la Juventud Peronista y en el movimiento cristiano vinculado con los curas del tercer mundo. Para averiguar dónde encontrarlo golpearon a su novia, que trabajaba en el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, dentro del predio del Colegio Máximo. Riquelme cree que se trató de un grupo operativo de la Armada que tomó posiciones allí después del golpe. En esos apremios participó un sacerdote que con autorización de Bergoglio era capellán militar de la Escuela de Suboficiales General Lemos, en la vecina guarnición de Campo de Mayo. El ex jesuita Miguel Ignacio Mom Debussy, hoy de 63 años, hizo los votos el 13 de marzo de 1976 y Bergoglio fue su padrino de ordenación el 3 de diciembre de 1984. En los viajes entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires en los que le hacía de chofer, Bergoglio le habló del proyecto político del jefe de la Armada, Emilio Massera, y le comentó que se había reunido con él varias veces.

El mago González

El Observatorio fue un lugar de encuentro de la militancia en los últimos años de la década del 60 y los primeros de la siguiente. Mucha gente de la zona almorzaba en su comedor, que era muy barato, y pasó a ser punto de reunión y de discusiones políticas. Entre quienes pasaron por allí estuvo Marcelo Kurlat, El Monra, uno de los dirigentes de las FAR, que luego del golpe murió al resistirse al secuestro por el grupo de tareas de la ESMA. El periodista Horacio Ríos trabajaba en la Municipalidad de San Miguel (hoy General Sarmiento), militaba en la JTP e integraba la comisión directiva del sindicato municipal. Su madre y su hermano trabajaban en el Observatorio. Ríos ayudó a crear una comisión interna muy combativa, que entre 1973 y 1975 logró importantes reivindicaciones. Los jesuitas no estaban muy conformes con que la efervescencia política de la que habían participado afectara sus propias instituciones. La esposa de Ríos era Graciela Podestá, quien entre 1999 y 2003 fue diputada bonaerense por el Frepaso. El ex jesuita Alberto Sily narra que poco antes del golpe muchos científicos y técnicos del Observatorio recibieron cartas con amenazas de la Triple A y cinco de los principales se exiliaron, en Uruguay y en México. Podestá y Ríos recuerdan a un jesuita de apellido español, que no trabajaba en el Observatorio pero vivía en el Colegio Máximo, que siempre “llegaba con dos tipos armados con FAL”.
Ese fue el sacerdote que participó en los apremios a la novia de Riquelme. Su nombre era Martín González. Mientras la golpeaban, González le sugería que colaborara. “El torturador malo y el torturador bueno”, dice Riquelme. Antes que comenzara a operar la Triple A ese sacerdote se comportaba “como una ovejita” pero luego del golpe “pasó a ser un lobo”, dice Graciela Podestá. Mom Debussy se sorprendió al conocer ese rol. “Lo considerábamos muy bueno. Nos divertía con sus actos de prestidigitación. Cuando murió lo afeité y lo coloqué en el cajón”. Para Riquelme fue más que una sorpresa: “Era como si mi padre me hubiera traicionado, como una violación. Nosotros teníamos una agrupación de scouts, de la que González era capellán. Hacía magia, nos sacaba pañuelos de la oreja, nos enseñaba los trucos”. Ambos consideran imposible que estos hechos pudieran ocurrir sin aprobación de Bergoglio, quien ejercía un control absoluto sobre todo lo que ocurría en su sede. “Cuando asumió como provincial, en julio de 1973, mudó la curia provincial, que estaba en la calle Bogotá, de Caballito, al Colegio Máximo, para controlar mejor a los novicios y a los profesores. Allí se apropió del departamento del rector, y lo redecoró. Constaba de despacho, dormitorio y baño. Decía que cada uno es libre de hacer de su culo un florero, pero controlaba todo, desde la mentalidad a lo que hacías, se metía en las habitaciones individuales, revisaba cada cosa”, relata Mom Debussy.

Lorenzo Riquelme entonces. El estudiante de medicina secuestrado por la patota que salió del Colegio Máximo.
Mom Debussy se define como “la oveja negra de una familia de la oligarquía”. Por vía paterna desciende de Juan Martín de Pueyrredón y su abuelo materno era hermano del músico francés Claude Debussy. Su madre fue fundadora de la Democracia Cristiana, “de la línea garca de Manuel Ordóñez”. Eligió ser jesuita porque se llamaba Ignacio y era “la orden más aristocrática y combativa”. Riquelme, en cambio, proviene de una familia humilde y creció en el Barrio La Manuelita, a pocas cuadras del Máximo. “Pasaba el día con los jesuitas”, evoca. Cuenta que en “el pequeño Vaticano” que era San Miguel “todos se conocían. También los milicos vivían allí. Iban a misa en el Colegio Máximo y sus hijos estudiaban en los colegios católicos. Muchos militantes del Peronismo de Base vivían en el Barrio Villa Mitre y trabajaban en el Colegio Máximo, durante los años culminantes del progresismo católico, en 1972 y 1973. Había también ex seminaristas. Estaban en comunidades orientadas por el sacerdote italiano Arturo Paoli”. Bergoglio se encargó de suprimir ese fenómeno. En la primera congregación provincial que presidió, en abril de 1974, dijo que los jesuitas debían evitar lo que llamó las “ideologías abstractas no coincidentes con la realidad” y reaccionar con “sana alergia cada vez que se pretende reconocer a la Argentina a través de teorías que no han surgido de nuestra realidad nacional”. Mom Debussy recuerda que hacia fines de 1974, “Bergoglio nos mandó a una manifestación de Isabelita en la Plaza de Mayo”. María Estela Martínez de Perón salió al balcón “vestida de rosa y habló de anular contratos con la Siemens. Al frente de nuestro grupo puso al maestro de novicios Andrés Swinnen. Tuvimos que ir todos con una bandera argentina”. Bergoglio era amigo personal del coronel Vicente Damasco, a quien visitaba en su casa de la calle Asunción, en Villa Devoto. Damasco fue encargado de la custodia de Juan D. Perón y profesor de Planeamiento y Organización en la sede San Miguel de la Universidad jesuita del Salvador. Con el asesoramiento de Bergoglio elaboró un proyecto de reforma constitucional. El primero de sus ocho principios orientadores decía que “la Divinidad es la medida de todas las cosas”.

El proyecto de Massera

“Ahora dice que viaja en subte y colectivo. En la larga década en que yo lo serví no iba a ningún lado sin el auto, ni siquiera a los barrios que estaban a pocas cuadras, como La Manuelita”, refuta Mom Debussy, quien subrayó y anotó su ejemplar de El jesuita, la autobiografía que Bergoglio acaba de publicar en su descargo. Los viajes más largos eran entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires. Varias veces le comentó encuentros con el miembro de la Junta Militar Emilio Massera. “Me dijo que quería proteger a los novicios y estudiantes (dos veces aparecieron milicos cuando yo estaba en el noviciado, nos hicieron salir, nos apuntaron. Después no nos acosaron más). Estaba en negociaciones con él porque quería que la Marina comprara el Observatorio de Física Cósmica, lindero al Colegio Máximo”. No se llegó a un acuerdo y en diciembre de 1977 lo compró la Fuerza Aérea. Varias personas que trabajaban allí “fueron secuestradas y cuando recuperaron su libertad, fueron despedidas por Bergoglio”, dice Riquelme. “Hay quienes dicen que los protegía, porque les pagó el último sueldo”.
A Mom Debussy, Bergoglio también le habló en los viajes del proyecto político de Massera.
–¿Con simpatía?
–Seguro que con disgusto no. Le parecía bien que fuera contra Videla.

Yoga y oración

En La Manuelita estaba la parroquia Jesús Obrero. Allí se instaló el sacerdote Jorge Adur, quien era integrante de Montoneros, con tres seminaristas de la orden asuncionista que estudiaban teología en la Facultad que funcionaba en el Máximo. Con Adur tenían un vínculo afectivo pero no político, porque “para ellos toda la política era el diablo. Nos lo habían dicho a los pibes del barrio para desaconsejarnos la militancia. Meditaban diez horas por día, hacían yoga y oración. Pensaban irse a la Patagonia por un año a meditar. Eran contemplativos, como Jalics”, dice Riquelme. Dos de esos seminaristas, Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez, fueron capturados el 4 de junio de 1976, en un operativo del Ejército y la policía con armas y uniformes a la vista. Adur no había ido a dormir esa noche al barrio. “Por la mañana los vecinos se turnaron para esperarlo en la parada de colectivo y avisarle para que se fuera.” Diez días después, “un grupo del Ejército me levantó a mi y a Haydé Balmaceda, de la Unidad Básica de La Manuelita, que era ayudante de una clínica. Creo que el lugar al que nos llevaron era una comisaría, a veinte minutos del Camino Negro, donde nos tuvieron encapuchados. Tenía celdas, baño y sala de torturas, con electricidad. Nos torturaron y nos preguntaron por esos curas y por la posta sanitaria de Montoneros”. Dos días después los sacaron en un camión, a las 4 de la mañana. Riquelme se cayó sobre una persona, que le preguntó:
–¿Quien sos?
–Lorenzo.
–¡Que suerte, no quería morir sola! –le respondió Balmaceda.
Los llevaron a un descampado y los hicieron arrodillar. “Yo quería morir de pie y gritando alguna consigna heroica como en las películas. Pero tenía la garganta cerrada. Me pegaron un empujón y se fueron. Pensé que estaba muerto. Haydé me decía que nacimos de nuevo el mismo día y que la gordura la salvó de que la violaran.”

Guardias con FAL

Durante los días de ausencia de Riquelme, el capellán Martín González le dijo a su novia: “Este se fue a curar guerrilleros”. La detuvo en el Colegio el grupo de marinos que se habían instalado en el Observatorio. Mientras le pegaban, González participaba. “Decí dónde está, mejor que hables porque si no no puedo hacer nada por vos”. Riquelme se había refugiado en la casa de una compañera de facultad, hija de un militar. A las nueve de la noche la novia no pudo resistir más. Lo llamó por teléfono al número que él le había dado, le preguntó dónde estaba y le pidió que la esperara allí. “Veinte minutos después caen y me levantan. Encapuchado, me llevan hasta una casa operativa, creo que en Bella Vista. No me creían que ya había estado secuestrado, me torturaban y me decían que había estado curando gente.” A la madrugada lo sacaron de allí. Uno lo asía del brazo.
–¿Qué va a pasar? –preguntó Riquelme
–No sé, están decidiendo –le respondió.
Lo llevaron hasta una ruta y lo tiraron en una zanja. “Cuando se van me levanto, camino y reconozco que estoy a 200 metros del Colegio Máximo, en el barrio que está enfrente.” Recién días después, Riquelme pudo hablar con su novia. “Me cuenta que me entregó porque González le dijo que colaborara. Yo lo conocía desde que fui boy scout. Siempre venía de la Escuela Lemos con chofer en una F100 del Ejército, acompañado por dos guardias con FAL. Nunca pude acercarme para hablar con él.” Graciela Podestá recuerda que el sacerdote de apellido español comentó: “Espero que esto sirva de lección”.
El uso de armas era habitual en el predio jesuita. “Bergoglio nos mandaba a hacer guardia nocturna con carabinas .22 y balas de plomo, cuando se recuperó la pileta de natación de los fondos del Máximo y hubo algún intento por bañarse de la gente del barrio aledaño, donde hacíamos catequesis y visitábamos las casas”, recuerda Mom Debussy. Riquelme fue uno de los jóvenes que lo intentaron. “El hermano Rivisic me tiró con la 22, porque me metía en la piscina. Me pasó cerca de la pierna y me dijo que la próxima vez me tiraba a pegar”, recuerda.

Almuerzo con granadas

En el Observatorio “había gente izquierdosa. Mariano Castex llevó ahí a muchos profesores de Exactas reprimidos en la noche de los bastones largos, curas progres, ex seminaristas. La Marina lo limpió. En 1975 hubo un Congreso controlado por el SIDE y la Marina”, dice Riquelme. Sus recuerdos coinciden con los de Mom Debussy. Ellos no se conocen y las entrevistas se realizaron por separado. “Bergoglio invitaba al Colegio Máximo a oficiales de Campo de Mayo, que venían de uniforme. Una vez llegaron varios con ropa de combate y unas granadas redondas colgando. Los recibió en el comedor viejo del tercer piso, que después el mismo Bergoglio clausuró. Estábamos cenando y llegaron con un capellán”, recuerda Mom Debussy. Podestá y Ríos cuentan que en el barrio corren historias sobre cuerpos enterrados en las adyacencias del Colegio Máximo y su viejo cementerio. Según esa leyenda un cuidador del Colegio y varios vecinos vieron fantasmas de gente sangrante.
Después del segundo secuestro, Riquelme se fue a vivir en una casa de la calle Malabia al 1400, en la Ciudad de Buenos Aires, que pertenecía a la Faternidad de Hermanitos del Evangelio Charles Foucauld. Allí vivían los curas Jesús y Mauricio Silva Iribarnegaray. Mauricio trabajaba como barrendero municipal. El 22 de mayo de 1977, Riquelme se fue de la Argentina hacia Francia, donde aún vive. Su hija, nacida en París, se apasiona por entender aquella época. Desde hace dos años estudia Ciencias Políticas en la Argentina. “Mauricio me acompañó al aeropuerto. A él lo secuestraron quince días después”, y sigue desaparecido. En París, participó en la denuncia de las atrocidades de la dictadura. “Adur estaba deprimido. Algunos padres le escribieron que era un sinvergüenza que vive en el dorado exilio y a mi hijo lo mataron. Por eso aceptó ese rol ridículo de capellán del llamado Ejército montonero. Lo secuestraron en 1980 cuando llegó con documentos falsos e intentó ir a Brasil para acercar a las Madres de Plaza de Mayo al papa”. Desde París, Riquelme le hacía el control telefónico. Cuando Adur dejó de llamar, Riquelme avisó a los asuncionistas, que son dueños del diario La Croix, pero recién al cabo de una semana aceptaron publicar una nota en condicional. “Me decían que Adur sabía lo que le podía pasar. Jesús también sabía, les contesté”.

lunes, 11 de julio de 2011

34 años de impunidad

A 35 años de la muerte de mi padre Carlos Horacio Ponce de León,Obispo de la Diócesis de San Nicolàs, se me pide una reflexión sobre aquel dramático y oscuro día de julio de 1977.Es mucho lo que se ha escrito y dicho y mucho más lo que se ocultó. El Obispo Ponce de Leòn, era el padre de los pobres y los desvalidos, de los que no tenían voz, por eso reclamo para mi el honorable titulo de "hijo", màs allà que la ley me hubiese dado en tenencia.
Monseñor Ponce de Leòn me enseño que solo cuando se tiene miedo se puede mostrar la valentía, y eso ocurrió el 11 de julio de 1977 cuando marchamos a las 6 de la mañana a entregar documentaciòn que denunciaba el accionar de los grupos de tareas del sospechado de genocio Saint Amant y otras cuestiones relacionadas con laicos cómplices. En el gris amanecer se respiraba un viento a miedo puedo recordar y sè que mi padre Ponce de Leòn también lo tenìa, por eso esgrmiò su arma màs poderosa: su fe y comenzó a rezar. Yo dormitaba.
El resto es conocido: el grupo de tareas a cargo del sospechado de genocidio Saint Amant, lo asesino.
Su muerte debe entenderse como un martirio, hubo una planificaciòn civico-militar y hubo un silencio complice de la jerarquia eclesiastica, especialmente del jubilado obispo Laguna hoy procesado en pleno por la Excelentisima Camara Federal de Rosario muy a pesar del extraordinario lobby del Juez Villafuerte Ruzo y del secretario Cristian Lasalle. Parace que la luz viene asom,ando, como una fuerza irresistible a pesar de los amigos de los asesinos y de los hijos que dejò enquistados en los nichos de poder la dictadura.
A 34 años, reclamo justicia para el asesinato del Obispo Ponce de Leòn amigo de los pobres, los desvalidos y los oprimidos. Su lema episcopal lo dice claramente " no vine a ser servido sino a servir" y sirviò hasta entregar su vida a manos de un asesino.
La demora de esta causa es responsabilidad del juez Villafuerte Ruzo y sus acólitos dentro y fuera de la sede judicial. El es responsable por los golpes que recibì en Buenos Aires con amenazas, es responsable por mi secuestro y es èl, quien pretende desacreditarme para que la causa Ponce de leòn caiga.
Debo ocnfesar a los amigos que si, tengo miedo, no existe en la argentina un hombre mas poderoso que un juez federal, aparte de los jefes de las mafias y los jefes del narcotrafico. Pero recuerdo cada dia las palabras de mi padre Ponce de Leòn, solo quien tiene miedo, tiene derecho a ser valiente.
Señor Juez Villafuerte Ruzo, le tengo miedo, por mi familia y por mi vida y tengo miedo porque su accionar sepulta la justicia que reclama desde la tumba Ponce de leòn, por eso, en este dìa, solo deseo decirle esto: Señor Juez, a Monseñor Ponce de Leòn y s su hijo Victor martinez, No nos ha vencido!
Carlos Horacio Ponce de Leon, padre de los pobres, amigo de los afligidos, refugio del angustiado, ahora y siempRe, PRESENTE!

domingo, 3 de julio de 2011

Laguna, el obispo jubilado "procesado"

Sotana al banquillo
El jubilado obispo Oscar Justo Laguna es el primer jerarca católico procesado en una causa por derechos humanos. Laguna mintió sobre el asesinato del obispo de San Nicolás, Ponce de León. Podría seguirlo el presidente del Episcopado Católico, Jorge Bergoglio, quien en 1979 hizo una gestión por una bebé detenida-desaparecida pero el año pasado negó haber conocido del robo de bebés durante la dictadura.

Por Horacio Verbitsky
Figura central del Episcopado Católico durante la última dictadura militar y los primeros años de la transición, Oscar Justo Laguna es el primer obispo procesado en una causa derivada de las violaciones a los derechos humanos cometidas entonces. La decisión fue adoptada el lunes pasado por la Cámara Federal de Rosario, cuyos integrantes entienden que Laguna mintió en forma deliberada al declarar sobre el asesinato del ex obispo de San Nicolás, Carlos Horacio Ponce de León, mediante un simulado accidente carretero, el 11 de julio de 1977. El nuncio apostólico Pio Laghi envió a Laguna para hacerse cargo de esa diócesis y desmantelar la pastoral popular instaurada por Ponce de León, quien acompañó las luchas obreras de lo que Lanusse y Balbín llamaban el cinturón rojo del Paraná y estuvo cerca del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Laguna fue administrador apostólico de San Nicolás desde julio de 1977 hasta el 2 de enero de 1978. Pero al ser interrogado por el tribunal a cargo de la causa, Laguna mintió que había ocupado ese cargo entre el 18 de julio y el 18 de diciembre de 1978, es decir un año más tarde de lo que de verdad ocurrió. Este desfasaje cronológico le sirvió para alegar desconocimiento sobre las amenazas recibidas por el obispo y otras circunstancias que rodearon el crimen, como la desaparición de documentos y bienes de Ponce de León. El juez federal Carlos Villafuerte Ruzo consideró que se había tratado de un inocente error material, pero la Cámara rosarina entendió lo contrario y ordenó procesarlo, tal como solicitó el fiscal Juan Patricio Murray y respaldó el fiscal de Cámara, Claudio Palacín. El procesamiento de Laguna es un antecedente significativo para el actual arzobispo de la Capital Federal y presidente del Episcopado católico argentino, Jorge Mario Bergoglio, citado como testigo en las causa del plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos. Estela de la Cuadra, hermana y tía de dos de las víctimas de ese plan, sostiene que Bergoglio mintió al declarar en la causa de la ESMA que supo de la desaparición de bebés recién luego de finalizada la dictadura, cuando a su familia le consta que ya en 1979 estuvo al tanto del caso que les afecta, porque recibió a su padre y le entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi. Cuando fue secuestrada, en 1977, Elena de la Cuadra estaba embarazada. A pedido de Bergoglio, Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó Picchi a los De la Cuadra. Las investigaciones judiciales por los episodios más graves que involucraron a obispos católicos no avanzaron, ya sea porque murieron (como el cardenal Raúl Primatesta, acusado por el reciclaje de bebés en la Casa Cuna de Córdoba bajo control eclesiástico, los arzobispos de Paraná, La Plata y Jujuy, Adolfo Tortolo, Antonio Plaza y José Miguel Medina, por complicidad con las torturas a los detenidos) o porque el Vaticano los hizo salir del país para sustraerlos del alcance de la Justicia (como al ex arzobispo de San Luis Juan Rodolfo Laise, a quien el jefe militar de esa área, coronel Miguel Angel Fernández Gez acusó de haberle pedido que secuestrara a un sacerdote que se había casado). En septiembre de 2003, Laguna cuestionó desde Aquisgrán, en Alemania, la política de derechos humanos del gobierno de Néstor Kirchner. “No tiene sentido revolver el pasado sin una idea clara de lo que se busca”, dijo.

Prerrogativas

Laguna se amparó en la prerrogativa eclesiástica de declarar por escrito, pese a que como obispo jubilado sin ninguna función en la estructura de gobierno de la Iglesia Católica, no le correspondía. Es el mismo privilegio que invoca ahora Bergoglio. A Laguna la ventaja se le volvió en contra, porque hizo más inverosímil que se hubiera confundido las fechas. Ante cada pregunta del fiscal o el juez sobre la correspondencia, el testamento, el portafolios, las homilías y los bienes de Ponce de León, dijo que no sabía nada, porque había llegado a San Nicolás un año después de su muerte. El mismo pretexto alegó para justificar su desconocimiento de las amenazas sufridas por Ponce de León antes de su asesinato. También se indignó de que pudiera sospecharse de él porque dijo haber sido miembro fundador del CELS. La camarista Liliana Arribillaga destacó que Laguna había rectificado la fecha de su desempeño como administrador apostólico, pero ratificado el resto de sus afirmaciones, que se basaban en ese hecho falso. El presunto “error” en la fecha sólo puede entenderse como “encaminado a permitir negar o callar la verdad de algunos hechos o circunstancias”, en forma contradictoria con el resto de las pruebas obtenidas en el expediente Ponce de León. Según Laguna nadie le habló nunca de otra cosa que un accidente producido por la niebla. Sin embargo, el presbítero José Káraman declaró que varios sacerdotes informaron a Laguna de la tirante relación que enfrentó a Ponce de León con los jefes militares de la zona y de las amenazas que recibió. Káraman mencionó otros episodios llamativos: que el Obispado no hiciera ningún juicio por la muerte de su titular, que la compañía aseguradora aceptara pagar el siniestro de auto sin investigarlo, que mientras Ponce de León agonizaba en “la Clínica San Nicolás fue rodeada en forma permanente de milicos” y lo mismo ocurrió después de su muerte durante el velorio en la Catedral. Agregó que Laguna vino a borrar la huella de Ponce de León, de quien ni quería que sus presbíteros hablaran. Otros cinco sacerdotes lo confirmaron: Carlos Antonio Pérez Carignano, Vicario General de San Nicolás, dijo que Laguna “sabía perfectamente bien el clima de hostigamiento hacia la diócesis y Ponce de León”; Marcelo Domenech agregó que Laguna sabía todo pero no quiso actuar, porque fue “una especie de inspector”; Marcelo Lisandro Sbaffo sostuvo que durante la gestión de Laguna se perdieron meses preciosos para investigar lo que todos creían que era un asesinato, similar al cometido en La Rioja contra el obispo Enrique Angelelli. Dijo que Ponce de León “era un obispo que estaba amenazado y fue uno de los pocos que defendió a muerte a sus sacerdotes frente al poder militar”, ya que de otro modo también ellos hubieran sido asesinados.

El próximo

El chofer de Ponce de León fue uno de los que recordó que Laguna había hablado durante el funeral del obispo, que, según varios testimonios citados por la jueza Arribillaga, se realizó en una catedral tomada por fuerzas militares, en un clima de inocultable tensión. Pero además del conocimiento directo por el relato de los sacerdotes que fueron colaboradores del obispo asesinado, Laguna también conocía las amenazas previas a Ponce de León, porque el diocesano de San Nicolás las narró durante la reunión plenaria del Episcopado de mayo de 1976, a la que está documentada la asistencia de Laguna. El fiscal Murray aportó copia de las anotaciones manuscritas por el obispo de Goya, Alberto Pascual Devoto, sobre las situaciones denunciadas en esa asamblea por Ponce de León, Angelelli, Vicente Zazpe y Jaime de Nevares. El sacerdote Jorge Breazú contó en su testimonio judicial que al producirse el asesinato de Angelelli, Ponce de León le dijo “el próximo soy yo” y su colega Nicolás Gómez dijo que Ponce de León le había mostrado una nota en la que le decían que se preparara “porque en julio se te acaba” y otra con el dibujo de un ataúd, una mención al ya asesinado obispo riojano y la sentencia “ahora te toca a vos”. La monja y docente Yolanda Filomena Berardi relató que Laguna separó a todas las religiosas de la pastoral diocesana. La jueza menciona una nota del jefe militar Manuel Saint Amant a Laguna sobre “la tirantez de relaciones” entre esa jefatura y “la anterior conducción diocesana”. Saint Amant también le pidió a Laguna el relevo del párroco de la Catedral, que venía de la gestión de Ponce de León. A estas constancias se suma un documento del archivo de Culto de la Cancillería, en el que Saint Amant analiza con el Director de Culto, su compañero de promoción José Luis Picciouolo, el alejamiento de Ponce de León de la diócesis, a cambio de la liberación de uno de sus sacerdotes que había sido detenido. La camarista concluye que “contrariamente a lo declarado”, Laguna “conocía las amenazas contra la persona de Ponce de León”, por lo que su respuesta negativa “aparece como mendaz, toda vez que luce probable que Laguna haya negado la verdad en relación con las mismas”. Tampoco considera veraz la respuesta de Laguna cuando dijo que no conocía la existencia de archivos que contuvieran reclamos de Ponce de León a las autoridades militares o judiciales por la persecución a sus presbíteros. También tomó en cuenta que el CELS negó que alguna vez Laguna hubiera integrado sus filas, “lo que desvirtúa los dichos vertidos por el encartado, probablemente a efectos de mejorar su situación procesal”.

Mentir para salvarse

Los camaristas Fernando Lorenzo Barbará y José Guillermo Toledo adhirieron al voto de Arribillaga y recordaron que ya se habían pronunciado en ese sentido hace un año y medio, entonces en minoría. Barbará había dicho entonces que el falseamiento de las fechas fue “la excusa para callar una verdad conocida” sobre otros aspectos de la investigación. Para Toledo, Laguna pudo haber tenido alguna responsabilidad por hechos posteriores vinculados al homicidio. Sus declaraciones sobre actos propios serían una falta “cometida por la necesidad de salvarse”. También adhirieron a los fundamentos de Arribillaga los camaristas Elida Vidal, Edgardo Bello y Carlos Carrillo. Pero después de descalificar la decisión de Villafuerte Ruzo, Bello y Carrillo votaron por devolverle el expediente para que él mismo volviera a pronunciarse, en línea con lo señalado por el tribunal. El Poder Judicial mostró una especial reticencia a investigar estos casos, por lo que la decisión de la Cámara Rosarina marca un cambio de tendencia. La ficción de una dictadura sólo militar, sin apoyos ni complacencias de otros sectores de la sociedad ya no se sostiene y a partir del falso testimonio, podría ampliarse la imputación a Laguna por encubrimiento del asesinato de su hermano de sacerdocio, a quien consideraba un extremista radical. Para ello sería imprescindible que se apartara de la causa el juez Villafuerte Ruzo, quien ya fue recusado por el fiscal Murray y por los querellantes en otras causas similares, porque su hermana está casada con el general Enrique Bonifacino, directivo de asociaciones como el Círculo Militar y el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas, que consideran los juicios por crímenes de lesa humanidad como agresiones a las Fuerzas Armadas. Además, Villafuerte Ruzo demoró cuatro años el proceso resistiéndose a incorporar pruebas sobre las denuncias que había formulado Ponce de León en la Conferencia Episcopal y las amenazas que recibió, y, en otra causa, calificó estos procesos como una injusticia que le había sido impuesta y postuló “el perdón invocado en Cristo”, consideración religiosa que no puede oponerse a la actividad judicial.

lunes, 16 de mayo de 2011

Días de agradecimiento y el Juez cuerpo a tierra

Llevo días contestando mails, recibiendo a personas y hablando por teléfono con personas y personalidades de diversos países.
Miles o ciento de miles se preocuparon por lo que aconteció en relación con la Causa Ponce de León y mi presunto falso testimonio y que conecta directamente al juez federal Villafuerte Ruzo y sus acólitos según mi modesto entender.
Desde ministros a presidentes, embajadores, organizaciones como la OEA y miles de personas de los diversos ámbitos del quehacer de nuestro mundo me han escrito; hasta me ofrecieron "asilo político."
Yo no soy un perseguido político, el gobierno no me persigue por nada, soy victima de corporaciones que tienen nombre y apellido eclesiástico-militar-judicial.
Me persigue un juez federal por mis ideas filosóficas y éticas.
Es mi triste destino que este juez no es un valiente según los dichos por un periodista en Miradas al Sur, un periódico de la Pcia de Buenos Aires, "cuando ocurrió la masacre de Ramallo, el Juez Villafuerte Ruzo estaba en una escuela, se suponía que allí estaba el comité de crisis que él, como Juez federal debía comandar.
Comentan los testigos que cuando se aproximó el oficial para pedir ordenes se escuchó la primera balacera y el juez, se tiro pálido cuerpo a tierra.
Todos se quedaron paralizados sin poder creer lo que estaban viendo.
El Juez se llama Carlos Villafuerte Ruzo.
El resultado es conocido por todos: el gerente rehén del banco acribillado, la esposa mal herida.
Se conoce el episodio como la carnicería de Ramallo y usted sabe, si hay carnceria, hay carnicero.

sábado, 7 de mayo de 2011

Mi Gran Cuñado


El Juez Villafuerte Ruzo, tiene por cuñado a un general retirado que es toda una joyita, esta noticia està publicada por un mensuario de Villa Ramallo, estoy agradecido con el periodista que me entrevistò y me dejò copia del mismo.
Aqui va la versiòn en word para leerla, debajo está scaneado el mensuario:


“LOS MILICOS SE EQUIVOCARON CUANDO ENTREGARON EL MANDO A ALFONSIN

Por Fernando Latrille

El General retirado Enrique Benjamín Bonifacino es el cuñado del Juez Federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo, encargado de impartir justicia sobre las causas a las violaciones de derechos humanos en la zona. El Juez, nuevamente, al igual como lo hizo en el caso denominado la Masacre del Banco Nación en Villa Ramallo, que se produjo el 17 de septiembre de 1999, estaba a cargo del operativo y luego fue quien se encargó de juzgar lo sucedido, siendo parte y juez. En este caso, por una cuestión de incompetencia moral, ya que su cuñado formó parte del terrorismo de Estado que azotó al país, comete el mismo error del pasado, ya que la situación de parentesco no lo coloca en la requerida imparcialidad para poder juzgar lo sucedido en aquellos años.

La conversación mantenida, con grabador oculto, con el Gran Cuñado, da cuenta del por qué resulta necesario, indispensable, el apartamiento del Juez Carlos Villafuerte Ruzo en las causas que se investiga la muerte del Obispo Ponce de León y la de los asesinatos de los militantes Cambiaso y Pereyra Rossi.

“Sabe que pasa, estos no son momentos buenos para los milicos” expresa por teléfono el General retirado Enrique Benjamín Bonifacino, en uno de los intentos fallidos realizados por quién escribe para que acepte una entrevista. La negativa por parte de Bonifacino era constante y se repetía en los tres llamados telefónicos. Inclusive en uno de ellos, se hacía negar con una susurrante pero clara voz que se oía de fondo “decile que no estoy” que transmitió su hija luego de haber dicho que su padre si se encontraba y lo llamaba para que se ponga al teléfono, pero rápidamente ensayó la falsa respuesta de que había salido.

Estaba por demás de claro que abordar a Enrique Benjamín Bonifacino quien fuera Jefe de Regimiento de Infantería de Montaña 11 “General Juan Gregorio de Las Heras” en 1976-1977, cuando reinaba el terrorismo de Estado, no era tarea fácil. Resultaba por demás de curioso saber cuál era el pensamiento del sujeto, y poder ahondar un poco en su historia durante la dictadura cívico militar. Bonifacino no resulta un personaje menor, es cuñado del Juez Federal de San Nicolás Villafuerte Ruzo. Juez que se ha destacado por impedir el avance de las causas en la que se investigan la muerte del Obispo Carlos Horacio Ponce de León y de los militantes Cambiaso y Pereyra Rossi. Tal es así que el Fiscal Federal encargado de la investigación de los sucesos, como así mismo los querellantes, lo recusaron para que se aparte como Juez.

Fracasados las intentonas de los llamados telefónicos para que acepte dialogar decidí aparecerme en su domicilio, Juramento 2070 de Capital Federal. Toqué al séptimo B y pregunté si se encontraba el General. Una voz femenina me respondió “si, ¿de parte?”, de Ramallo, atiné a decir. “Un momentito” me respondió quien podría ser su hija, la misma que me había atendido por teléfono, o también podía ser su mujer Ana María Villafuerte Ruzo, hermana del Juez, la voz que agregó “ya baja”.

La espera parecía una eternidad, por momentos pensé que nunca bajaría, aunque la excusa para no atenderme podía haber sido simplemente otra, que no se encontraba en casa, por ejemplo. Pero al rato un hombre alto y flaco, mirando con desconfianza hacia fuera se acercó con la llave abriendo la puerta, al que anticipé con una sonrisa y una primera expresión falsa ¡¡¡General, como le va!!!! Estrechándole la mano e introduciéndome rápidamente al hall de entrada del edificio, le expliqué que deseaba entrevistarlo con el ardid de que era estudiante de historia y que deseaba mantener un diálogo con quien ha sido Jefe de Regimiento de Infantería, pero Bonifacino se mantuvo en la misma postura, la de “mejor no aparecer” como claramente expresó. No aceptó que nos sentáramos en el café que se encuentra pegado al edificio dónde vive para mantener una conversación. Tampoco me invitó a subir a su departamento. Nos encontrábamos estancados en el hall y al percibir que no decidía moverse de su posición de no aceptar el reportaje, intenté correrlo para al lado que pensé con acierto que dispararía, y comulgar con la idea que cualquier milico con participación en el terrorismo de Estado puede tener: “La de desprecio a estos subversivos revanchistas”. Decidí entonces darle la tranquilidad de que estaba de su lado, de que comulgaba con su podrida posición y ahí fue cuando le expresé que: “tenía la ilusión de que usted me pueda contar la historia, para que no la cuenten de la manera mentirosa en que la cuentan hoy”. Bonifacino me comenzó a mirar de mejor manera, si bien nunca aceptaría una entrevista, ni siquiera una foto, emitiría algunas palabras, posicionamientos, que serían reflejadas a través de un grabador oculto para saber un poco más del pensamiento del pariente del Juez Federal de San Nicolás Villafuerte Russo, para dar cuenta de ese gran cuñado, que formó parte de ese terrorismo de Estado y comulga con la posición casi calcada a la expresada el lunes 5 de julio por el dictador Videla, quien reivindico la actuación de las fuerzas armadas ante el tribunal de la democracia en el juicio de la UP1 de Córdoba.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Uno cuando ve que ésta gente está Gobernando, lo que no se pudo es combatir la subversión, como se pretendía o se quería, sino no estaríamos pasando por esto. ¿Hubo errores?

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, políticos. Los milicos metieron la pata cuando entregaron el gobierno a Alfonsín. Tendrían que haber producido, como lo hicieron en Uruguay, como lo hicieron en Chile, como lo hizo parte de la Marina, en determinados momentos y decir, no, esto no viejo…no jodamos.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Una vez llegada la democracia dice usted?

Enrique Benjamín Bonifacino: Claro, Claro. Eso no significa querer despreciar la democracia.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Poner condiciones?

Enrique Benjamín Bonifacino: Un poco de respeto, porque sino te usan.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Pero al principio lo hubo, pero después, éstos volvieron, y ahora gobiernan.

Enrique Benjamín Bonifacino: Esto es un tema internacional, no es Argentina sola, en toda América, en todo Latinoamérica. Principalmente Cuba. No se si sabes que hay una ONG que se llama OLAS, que era una Organización Latinoamericana de Solidaridad que inventó Castro. Y en una conferencia donde se reunieron todos los dirigentes de Latinoamérica en Cuba, Castro puntualmente da la orden de organizar ejércitos de liberación en cada país. Entonces empieza a armarse despelote en toda Latinoamérica. Acá aparece el Ejercito Revolucionario del Pueblo, Montoneros, luego FAR, también en Uruguay, en Chile, en todos lados. Y venía plata de allá (por Cuba), yo me acuerdo de un célebre secuestro de un empresario de argentina que le cobraron por el rescate 60 millones de mangos y una parte fue a Cuba y nunca volvió. Firmenich estaba en eso.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Ellos dicen que no fue una guerra, porque en una guerra no hay desaparecidos.

Enrique Benjamín Bonifacino: Que me digan a mí por qué mataron a la hija de Viola, una bebita de tres años, a la hija del decano de la facultad de medicina, creo. El Ministro de Relaciones Exteriores puso una bomba en un bar donde iba a ir un Almirante, que iba todos los días, entonces Taiana dijo, le pongo una bomba debajo de la mesa. Ese día el Almirante no fue, fue una pobre mujer, se sentó y voló la mujer y el mozo. O lo que sucedió con el atentado al comedor de la Policía Federal.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Y nadie investigó lo que hizo Taiana?

Enrique Benjamín Bonifacino: Taiana estuvo preso durante el Proceso, porque se demostró que fue él quien puso la bomba, pero preso, preso, no secuestrado ni nada. Fue preso porque se dictaminó que fue el asesino.

Periodista con disfraz facho y grabador oculto: Ellos juegan con los desaparecidos con los hijos que buscan.

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, con los adoptados.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Dicen ¿cómo hicieron eso?

Enrique Benjamín Bonifacino: En su momento esas adopciones se hacían porque ninguna familia quería recibir a las criaturas. No sabían que tenían hijos que…porque muchos se basaban en secretos. Vos tenías un hijo que estaba metido, pero no sabías que estaba metido. Bueno, y así es la historia.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Lo que pasa que ahora la están tergiversando. Porque en un momento, estaba claro que esto había sido una guerra.

Enrique Benjamín Bonifacino: Claro.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Estaba bien claro, no se ponía en duda eso, ahora parece que no hubo una guerra.

Enrique Benjamín Bonifacino: Que el Ejército se volvió loco y empezó a matar gente.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Ahí, la respuesta hay que darla con lo que me decía usted al principio, lo que se pedía en el decreto de aniquilación de la subversión, le habían dado la orden.

Enrique Benjamín Bonifacino: Isabelita. Incluso con la cobertura del Congreso de la Nación. Eso está escrito en todos lados, incluso hasta en los diarios. Y ordenaba las Fuerzas Armadas a reprimir.

Ellos se habían ocultado, sobre todo en el monte, en Tucumán. Y buscaron declarar el recurso independiente para poder recibir ayuda internacional.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Después se hace el Operativo Independencia en Tucumán, donde no alcanzaron a eliminarlos, a barrerlos a todos, a arrasarlos a todos.

Enrique Benjamín Bonifacino: No, no. Rajaron. Tenían una habilidad para rajar.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Si?

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, lógico.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿A usted le tocó estar ahí como Jefe de Regimiento?

Enrique Benjamín Bonifacino: Dos meses estuve ahí. Encontrar a un tipo era un milagro.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Se perdían en la selva?

Enrique Benjamín Bonifacino: Había que meterse, te tenías que meter en el monte, no sabías en que lugar de la nuca te iban a meter un tiro. Yo tengo un Camarada, muy amigote mío, que le metieron un tiro en la columna y está en silla de ruedas para toda la vida. Una vez me dijo, ser héroe una hora, dos horas, pero ser héroe toda la vida, te la reglo.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿A él le tocó estar en Tucumán?

Enrique Benjamín Bonifacino: A él lo mandó el gobierno constitucional.

La charla no se prolongó más. Bonifacino puso fin a sus palabras. Se rehusó a que le sacara una foto expresando “esa foto no se sabe después donde termina”. Y me dijo, “por qué no habla con Duhalde, que el está pidiendo la amnistía”.


TODA UNA CARRERA AL SERVICIO DEL TERROR

Por Fernando Latrille


Ya egresado del Colegio Militar de la Nación Enrique Benjamín Bonifacino realiza en marzo de 1974 el Curso técnico en Inteligencia. Con el grado de Mayor es destinado al II Cuerpo, e inmediatamente es designado en el DpT C/icia de la JII del II Cuerpo, a cargo ya del Coronel Luís Alberto Sarmiento.

A partir del 16 de octubre de 1971 se desempeña como Jefe del Comando de Inteligencia y el 15 de abril de 1972 tiene una comisión en la Jefatura Subárea Rosario. La calificación correspondiente a ese año la firman el Coronel Luís Alberto Sarmiento (apodado “el mago de la picana”, acusado de crímenes de lesa humanidad por su actuación en Misiones durante la dictadura) como Jefe II de Inteligencia, el Coronel Carlos Francisco Vilanova como Jefe del Subárea Rosario y el General Anaya como segundo Comandante. Bonifacino está en Rosario cuando secuestran a Miguel “Tacuarita” Brandazza, hecho en el que tiene un rol protagónico Sarmiento, padre de la jueza que cobró notoriedad a principios de año cuando suspendió la aplicación de los decretos de necesidad que crearon el Fondo del Bicentenario. Según informó el periodista Horacio Verbitsky, el 28 de noviembre de 1972, Tacuarita Brandazza, de 23 años, integrante de la agrupación universitaria peronista Unión Nacional de Estudiantes, fue secuestrado por un comando conjunto de las policías provincial y federal, el Cuerpo del Ejército II y la Gendarmería, y torturado hasta morir en la sede del Comando, en Dorrego al 900 de Rosario. Según el médico Miguel Angel Hadad, Brandazza falleció allí a raíz de las torturas el 29 de noviembre de 1972, al día siguiente de su secuestro.

El periodista Carlos del Frade da cuenta del informe de la Comisión Bicameral Investigadora de Apremios Ilegales y Torturas de la provincia de Santa Fe que realizaron los diputados sobre los responsables de la desaparición del estudiante de Ciencias Económicas oriundo de Venado Tuerto, se abrió la causa número uno en la que fue víctima, Angel Enrique Brandazza. Y del delito de homicidio, apremios ilegales y tortura fueron acusados los integrantes del ex comando SAR, General Elbio Leandro Anaya; General Juan de Dios Carranza Zavalía; Coronel Vilanova; Mayor Bonifacino, Mayor Gigena; Sargento ayudante Emilio Letto; Gendarme Gamboa; Cabo de la Policía Federal Peregrino Luís Gallardo, alias Jopito; Subinspector de la Policía Federal Jorge Roberto Ibarra, alias Calculín; Cabo primero de la Policía Federal Atilio Gerla; alias Costurera; Agente de la Policía Federal Hugo José Ballet; Agente de la Policía Federal Rubén Felipe Fernández; Oficial ayudante de la Policía provincial Ovidio Marcelo Olazagotía; oficial subinspector de la policía provincial Alberto Máximo Grandi; Cabo de la policía provincial Rubén Oscar San Juan; Agente de la Policía provincial Angel Jesús Farías; Cabo de la Policía provincial Gregorio Prieto. El 15 de octubre de 1973 se solicitó al juzgado de instrucción de la cuarta nominación el sumario instruído por el caso Brandazza. Era la causa 904/72. El sumario había sido elevado a la Corte Suprema de Justicia Nacional por el juez Hugo Castagnino, en aquel momento a cargo de instrucción de la tercera nominación de Rosario. El presidente de la Comisión Investigadora era Juan Luís Lucero y el secretario, el también diputado provincial Rubén Martínez. El 5 de noviembre de 1973 se presentó ante la comisión la madre de Brandazza, Lorena Cancela, domiciliada en Pueyrredón 617 de Venado Tuerto. Angel Emilio Brandazza padre del estudiante desaparecido, pidió por escrito saber qué pasó con su hijo, el 4 de diciembre de 1972, con el patrocinio de los doctores Mario Ducler, Juan Bernardo Iturraspe, Héctor Gómez Machado y Roberta Columba. El 10 de octubre de 1973 el doctor Enrique Petracchi, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, indicó que “de esta causa surgen graves imputaciones de apremios ilegales y otros delitos, de los que habría resultado víctimas numerosas personas, además de Angel Enrique Brandazza, cuya autoría se atribuye a personal militar y de las policías federal y de la provincia de Santa Fe.

En diciembre de 1972 Enrique Benjamín Bonifacino es destinado, fuera del momento regular de pases de la época, que era el mes de octubre, a la Jefatura V- P y E (Política y Estrategia) del Comando General del Ejercito donde estuvo cumpliendo la función de Auxiliar en el Departamento I. En diciembre de 1974 asciende al grado de Teniente Coronel. Sigue en el mismo cargo y función en Departamento I “Política Militar Interior”. En 1975 le dan el pase como Jefe de Unidad al Regimiento de Infantería de Montaña 11 “General Juan Gregorio La Heras” en Tupungato, en la provincia de Mendoza, porque habían considerado que era hora que tuviera a su cargo una jefatura de unidad. Sale en comisión de servicios a la zona de operaciones en Tucumán, el Regimiento a su cargo participa del Operativo Independencia el 25/01/1976 y vuelve el 11/3/1976. El 24 de marzo de 1976, una vez instalado el terrorismo de Estado, Enrique Benjamín Bonifacino, parte en comisión de servicios a Mendoza a “cubrir objetivos”. Luego, durante todo 1976 y 1977 tiene comisiones de reconocimiento aparentemente todas de entrenamiento. Sólo una es en Buenos Aires por cuatro días. En noviembre de 1977 vuelve al Comando en Jefe del Ejército, previa consideración de que ya había cumplido su ciclo como Jefe de unidad. A partir de octubre de 1978 su destino es la Secretaría del Comando en Jefe, Departamento III Planes. Se anota expresamente e integra el “equipo de asesores” y asciende a Coronel. A partir del 22/5/1979 Bonifacino es Subjefe I de personal incluido en el 3005 del RV 101-4. Es designado en comisión permanente al XIX Curso del Colegio Interamericano de Defensa. A partir del primero de agosto de 1980 es Asesor (“Profesor”) en el Colegio Interamericano y agregado militar adjunto en la Embajada. En su calificación anual aparece la firma del Agregado Militar, Martínez Quiroga y la de Valín JII del Comando en Jefe. El cargo formal fue Subjefe de Estudios del CID según firma el Director, Contralmirante de la Armada de EEUU Robert Conolly II.

Vuelve al país en agosto de 1981 como J V- Finanzas del Comando en Jefe. Como premio, en septiembre de 1983 es ascendido a General de Brigada. En noviembre de 1984 es designado comandante de la Vta. Brigada de Infantería en Tucumán. Luego fue comandante del V Cuerpo hasta su retiro, solicitado voluntariamente el 21 de abril de 1987, puesto desde el cual justificó las torturas a colimbas durante la conscripción obligatoria. El ejercicio nocturno se realizó en Traful, asiento del vivac de la agrupación de Educación e Instrucción “San Martín de los Andes”, escribió Horacio Verbitsky el domingo 18 de enero de 2004 en Pagina/12, participaron 50 soldados conscriptos y 10 suboficiales bajo las órdenes del subteniente Dino Ricardo Codermatz. El ejercicio consistía en un simulacro de combate nocturno a lo largo de una serie de obstáculos en una pista construida al efecto. En el último puesto los soldados eran hechos prisioneros y se los interrogaba para hacerles confesar las consignas que habían recibido al comienzo. El interrogatorio incluía la aplicación de corriente eléctrica, que se obtenía de las baterías de un teléfono de campaña. Su voltaje es bajo, pero suficiente para provocar intenso dolor y lesiones. El soldado prisionero era tenido por otros conscriptos y suboficiales, mientras se le aplicaban los cables conectados con las baterías del teléfono, y otro participante en el ejercicio daba vueltas a la manivela del aparato para generar la energía. En 1978, el periodista de The New York Times A.J Languth narró en su libro Hidden Terrors que el método del teléfono de campaña se enseñaba en las escuelas de instrucción de los Estados Unidos para oficiales latinoamericanos.

Continúa Verbitsky en su columna, que un soldado comentó con sus padres lo sucedido y el 30 de abril de 1986 el diario Río Negro publicó la historia. El Comandante de Ejercito, Enrique Benjamín Bonifacino, defendió esos métodos de instrucción.

Se ve que lo aprendido por Bonifacino en el Colegio Interamericano de Defensa lo llevaron a defender los métodos de tortura hacia los conscriptos.

De allí en adelante, Enrique Benjamín Bonifacino, el gran cuñado del Juez Villafuerte Ruzo, prestó servicios hasta el año 1990 en que fue cesado por resolución del Ministerio de Defensa.






lunes, 2 de mayo de 2011

Las "mentiras" del sacerdote Nicolàs Gomez

El 30 de abril BAE un dario argentino publico una entrevista al sacerdote Nicolàs Gomez, por aquellos años 70, seminarista.
Cuenta que Ponce de Leòn le dijo que "le habían puesto fecha a su muerte: julio."
Pero lo más interesante es una terrible mentira que le cuenta al periodista, textualmente:

- periodista: en 2005 usted declaró en la causa que investiga el presunto asesinato de Ponce de Leòn, ¿que fue lo que escurrió después de eso?

-sacerdote: yo fui el primero al que le pidieron que declarara, tal vez porque cuando escurrió el accidente armado me iba a ver a mí.
En esa declaración realizada en el juzgado y que pensé que era secreta, denuncié a gente que por entonces estaba actuando en la justicia nicoleña, como Hector Hernandez, quien era defensor de la justicia federal y del que yo sabia que en los 70 estaba en contra del obispo.
Al tiempo de regresar a la selva montañosa de Guatemala, comenzaron a amenazar a mi mama. Por teléfono le pasaron tanto a ella como a mi tía una grabación de gente que estaba siendo sometida a torturas, por lo que ella entró en pánico al quedar al descubierto nuevamente la herida por todo lo que ocurrió con Ponce de Leòn.

Conclusión de un mentiroso, es decir, yo:
1) El sacerdote dice claramente que existe un grupo por fuera del ámbito judicial que actúa y está al tanto de las declaraciones aunque estas se consideren secretas.
2) Que existe una capacidad operativa para actuar y amedrentar a los testigos y/o a sus familiares.

Queda por investigar la conexión en este grupo que actúa por fuera del ámbito judicial y si es aliado del juzgado de San Nicolàs y del Dr Villafuerte Ruzo para "pisar" esta causa.
Lo que declara el sacerdote Nicolàs Gomez está en línea con mis sospechas y eso está más que claro.

jueves, 31 de marzo de 2011

Cuestión social, cuestión religiosa

Un abuso que es una cuestión de clase

Casación liberó a un pastor condenado por abusar de mujeres a las que convencía de que así se salvarían del fin del mundo. Dos eran adolescentes. Ahora, los jueces consideraron que no hubo corrupción porque ese nivel social “acepta relaciones a edades muy bajas”.

Por Mariana Carbajal
/fotos/20110331/notas/na17fo01.jpg

En un polémico fallo, la Sala I del Tribunal de Casación bonaerense anuló una condena a un pastor de un culto no reconocido por corrupción de menores en perjuicio de dos niñas de 14 y 16 años de familias pobres, al argumentar que el delito no se configura al tratarse de “mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas” y que “además poseían experiencia sexual”. La sentencia, de los jueces Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués, fue recurrida ante la Suprema Corte de la provincia por el fiscal adjunto ante Casación Penal, Jorge Armando Roldán, quien consideró, en diálogo con Página/12, que “discrimina a los sectores sociales más humildes y por ende más vulnerables a determinados delitos” y también “incurre en la falacia de incluir otro argumento que no tiene apoyo en las constancias probadas en la causa como la supuesta experiencia de las menores con otros hombres”. Las dos chicas, igual que otras mujeres que concurrían a la Iglesia Evangélica Jesús es el Camino de la localidad de Merlo, fueron abusadas sexualmente por el pastor. Se probó en el juicio que por el año 2000, las sometió a un proceso de “lavado de cerebro” para hacerles creer que se venía el fin del mundo y que sólo se salvarían las que engendraran hijos de él.

Tres organizaciones, el Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ), junto con el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), adelantaron a Página/12 que presentarán un amicus curiae en el que denunciarán los “prejuicios sexistas y clasistas” en los que se basan los fundamentos expresados en el fallo y a la vez dejarán sentada su preocupación por la repetición de resoluciones firmadas por la misma sala de Casación que atenúan penas en casos de condenas de delitos sexuales sin argumentos jurídicos contundentes.

La sentencia del Tribunal de Casación favoreció al pastor Francisco Avalos, actualmente de 59 años. Fue firmada el 15 de marzo, pero recién trascendió ahora. De nacionalidad paraguaya, Avalos había creado la “Iglesia Evangélica Jesús es el Camino” que tenía su sede en el barrio Parque San Martín, de Merlo, donde se habría instalado a fines de la década del ’80. En el juicio oral –aunque no público por tratarse de víctimas menores que fueron violadas–, se probó que actuaba con la ayuda de una mujer que oficiaba de colaboradora suya, ante un grupo “elegido” de mujeres de la feligresía, “influenciándolas y sometiéndolas psicológicamente bajo todo el poder del fanatismo religioso que también les inculcaba, al punto que, al menos las menores, no estuvieron en posición de negarse a lo que en realidad era, la satisfacción de los deseos sexuales del imputado, que se fue valiendo de su grey como un harén”, afirmó Roldán en el recurso extraordinario que elevó ante el máximo tribunal provincial.

El 8 de septiembre de 2004, el Tribunal Criminal Nº 4 de Morón lo condenó a 18 años de cárcel “por cuádruple abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el imputado un ministro de culto, en concurso ideal con dos hechos de promoción de la corrupción a menor de edad calificados por intimidación, todos en concurso real entre sí”. Los delitos fueron cometidos entre los meses de abril y agosto de 2000 contra dos chicas, de familias humildes, que tenían 14 y 16 años en el momento de los hechos. Luego de mantener relaciones sexuales en varias oportunidades con Avalos, las niñas tuvieron cada una un hijo del pastor. Avalos se aprovechó de su “situación de vulnerabilidad”, según quedó demostrado en el juicio oral, e introdujo entre sus fieles la idea de un inminente fin del mundo y que sólo se salvarían aquellas que tenían un hijo con él, por ser “elegidas de Dios”. Les decía que se encarnarían en figuras bíblicas. Y las citaba para mantener relaciones sexuales con él, dándoles turnos, y haciéndoles creer que engendrar un hijo suyo era una “obra para el mundo”, y que ésa era su “misión en la tierra”. En el juicio oral declararon como testigos varias mujeres que también resultaron las “elegidas” de Avalos para procrear con él, entre ellas la mamá de una de las niñas abusadas. Con ella también el pastor tuvo un hijo. La investigación se inició a partir de la denuncia del padre de una de las niñas, que al regresar de un viaje descubrió que su hija estaba embarazada.

Al revocar la condena por los delitos de corrupción de menores, Casación le redujo al pastor la pena casi a la mitad, 9 años y seis meses de prisión, y ordenó su excarcelación. Avalos lleva 8 años de cárcel efectiva. Sin embargo, seguirá detenido, informó el fiscal Roldán, debido a que por los hechos que se ventilaron en el juicio oral se abrieron nuevas investigaciones y quedó procesado por otros delitos. Habría tenido 18 hijos con fieles que concurrían a su iglesia.

En el fallo de la Sala 1, el juez Piombo pronuncia el primer voto y aporta los argumentos para absolver a Avalos del delito de corrupción de menores. Sal Llargués adhiere a ese voto. Para los dos jueces, “hoy solo situaciones muy excepcionales de deterioro moral como las que implican despertar prematuramente la sexualidad de un menor no púber, o desviarla, llevándola al exhibicionismo masivo o a la aberración, o convencer de la naturalidad del trato sexual entre padres e hijos pueden permitir aplicar una figura que condensaba inicialmente ideas más pacatas o victorianas”, sostuvo Piombo. A continuación consideró que, “lo hecho por el encartado (Avalos), tener relaciones con mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que, además, poseían experiencia sexual –incluso en yacer con otros hombres– (...) no lo veo como algo moralmente edificante pero tampoco como un quehacer aberrante, repulsivo, que hiera la integridad sexual”, de las víctimas. “Este argumento resulta discriminatorio de los sectores sociales más humildes”, alegó el fiscal adjunto ante el Tribunal de Casación. Además, aclaró, “se incurre en la falacia de incluir otro argumento que no tiene apoyo en las constancias probadas de la causa que es la supuesta experiencia de las menores con otros hombres”.

En su apelación ante la Suprema Corte, el fiscal Roldán consideró que el Tribunal de Casación incurrió “en absurdo y arbitrariedad en la valoración de la prueba” al absolver a Avalos por el delito de promoción de corrupción de menores.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Por la Memoria en Ciencias Económicas

Noche memorable, León Gieco cantó las inolvidables canciones, La Campora acompañaba y los viejos y encanecidos militantes con sus ojios brillantes, Los descamisados, Convergencia, Nora Cortiñas y el Dr Zafaroni, miembro de la Corte Suprema.
Hablo corto pero preciso.
"Hay que tener cuidado con los residuales que se ensañan con las victimas"
En lo personal fue un mensaje estremecedor.
Muchos jóvenes y muchos viejos, mis amigos de siempre, repartiendo folletos.
SS su nombre resuena en los pasillos de Ciencias Económicas aunque se que usted debe haber estudiado en Derecho.
Cuando escuche a Zafaroni hablar de los residuales sentí vergüenza que en argentina tengamos un juez como usted, que persigue a un ciudadano por sus creencias filosóficas.
Supongo que la Corte Interamericana me responderá.
Mientras tanto espero cada dia un nuevo rechazo, así subo mas rápido.
Me doy cuenta que para SS soy mas peligroso en argentina que viajando, porque asi asisto a cuanto acto me invitan.
Ah me olvidaba hable con Zafaroni, claro es un juez supremo y sabe de usted perfectamente según creo entender.




El Señor de la Muerte es de origen cristiano, católico?




El Tribunal de la Cámara en lo Criminal de Mercedes decidió este martes condenar a reclusión perpetua a siete de los nueve acusados por el asesinato de Ramón González, de 12 años, quien fuera secuestrado, torturado y violado durante un rito satánico realizado en octubre de 2006.

La sentencia recayó sobre Esteban Escalante (21), Yolanda Ventura (42), Carlos Beguiristain (20), Ana María Sánchez (48), Claudio González (18), Jorge Alegre (32) y Osmar Aranda (52), a quienes se encontró penalmente responsables de “homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y en concurso de dos o más personas, y abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad”.

A su vez, el tribunal decidió absolver a los acusados Fermín Sánchez (33) y Patricia López por “insuficiencia probatoria”, por lo cual se dispuso su “inmediata libertad”.

Los siete condenados a perpetua serán regresados a sus lugares de detención en las comisarías 1a. y 2a. de Mercedes hasta que se expongan los fundamentos de la condena, cuya lectura está prevista para el martes 5 de abril.
El juicio por el homicidio del niño Ramón González había comenzado el 23 de septiembre de 2010, y a lo largo de más de seis meses desfilaron más de 140 testigos que ratificaron la participaron de los acusados en este hecho que conmocionó a la opinión pública correntina.

Ramoncito, como se conocía al niño asesinado entre sus vecinos y familiares, fue hallado muerto el 8 de octubre de 2006 en un baldío lindante a las vías ferroviarias y la avenida San Martín de Mercedes, con signos de violación y torturas, 48 horas después de que su madre radicara una denuncia.

Según la investigación judicial, el niño fue visto por última vez con vida el 6 de octubre de 2006 en inmediaciones a un supermercado y la terminal de ómnibus de Mercedes, y al día posterior permaneció confinado en un lugar que aún no pudo determinarse.

En la causa también consta que alrededor de las 20 del sábado 7 de octubre, el menor fue trasladado a la vivienda particular de Osmar Aranda, donde con posterioridad se habría llevado a cabo un ritual satánico que lo tuvo como víctima.

Durante el juicio se enumeraron una serie de torturas a las que habría sido sometido Ramoncito a lo largo de la supuesta ceremonia de culto al “Señor de la Muerte”, como cortes a la altura de la mejilla, quemaduras de cigarrillos y un simulacro de velatorio, entre otras cosas.

El niño también sufrió lesiones en la zona del ano y luego habría sido violado por uno de los imputados absueltos, Fermín Sánchez, y por el único prófugo que tiene la causa, Daniel Alegre, quien luego se habría encargado de decapitarlo con un cuchillo por orden Martina Bentura, sospechada de ser la cabecilla de esta banda, dedicada a la corrupción de menores, prostitución infantil y narcotráfico.
30 de marzo de 2011 07:17

Acto en la Universidad por la Memoria y la Justicia, hoy

jueves, 24 de marzo de 2011

No nos han vencido

No no me vencieron, ni antes ni ahora. Es una promesa, tan ligera como la brisa pero firme como una roca. Ni el juez Villafuerte Ruzo ni sus acólitos podrán acallar la verdad hisotorica: el obispo Ponce de Leon fue asesinado por el Coronel saint Amant. Claro la Iglesia necesita que sea un accidente, el ejercito también y yo debo ser en esta opereta un poco creíble, un mentiroso. Eso estamos denunciando y las personas lo saben.
Me encuentro en la plaza con un señor que dice ser vecino del juez Villafuerte Ruzo, dice que lo encontró hace poco en una carnicería (será verdad que compra carne?), me dijo que su hijo era compañero de escuela cuando su hijo era pequeño, me contó que un hijo estaba desaparecido. Me contó muchas cosas.
También me encontré con una señora de la Plata, parece ser que conoce bien al juez y me dijo que el SS tiene toda la información que corrobora lo que yo digo, como nos perseguian etc. El informe pertenece a la Comisión Provincial de la Memoria.
Que increíble SS, hay tantas cosas que el mundo debe saber!
Sabe algo? Usted tiene un joven secretario que todos odian, eso me dijeron en la Plaza de Mayo muchos, mientras aplaudían mi cartel, pidiendo su juicio político e institucional, yo en cambio fui acompañado por amigos jóvenes sonrientes y felices, felices de saber que los asesinos están lentamente muriendo en su propio veneno y lo peor, castigados por la historia.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Para los represores: una ayudita judicial

Juez Gustavo Duprat,
de Bahia Blanca
ofrece ayudita gratis a los represores.
Puede acudir a su despacho.
Quien niegue la posibilidad que algunos jueces sean cómplices,
se equivoca.
Y en mi caso, ¿como andamos?
(ver pagina 12)

martes, 8 de marzo de 2011

No hay intento de estafa gravisima al estado nacional

Eso dice la Cámara Federal, acusación tremebunda e histérica de un juez que es experto en agravios vía su amigo Navarro Hector W. Como podria estafar si la ley no contemplaba esa posibilidad en la persecución religiosa que desató el Juez SS Villafuerte Ruzo.
La Cámara dice que no hay esta posibilidad. No me alegro, apenas debe ser el inicio. También apelaremos a Casación por el resto.
Soy victima o testigo?
Seria bueno que SS investigue los abusos sexuales en su jurisdicción, después de todo hoy hay muchos arrepentidos en el mundo aunque pasaron 40 años, es posible que encuentre a otros con menos antigüedad por ejemplo 75, 76 o 77.

martes, 25 de enero de 2011

Caso Nidera

En unas semanas mas,
tendré algo que decir respecto al caso de explotación humana
-por la empresa Nidera-
según la ley internacional
que está a cargo del Juzgado de San Nicolàs de Villafuerte Ruzo
Este 2011 es un año de abono
¡y se aproxima el 24 de marzo!

Arabia Saudita acusa a un buitre de espiar para el Mossad

Queréis una foto mía asì Navarro, Hernan, SS?


Un buitre utilizado como parte de una investigación sobre las rutas migratorias de las aves fue capturado en una zona rural de Arabia Saudita.
El buitre, marcado por científicos de la Universidad de Tel Aviv, se perdió en territorio de Arabia Saudita, donde fue rápidamente detenido
bajo sospecha de ser un espía del Mossad, según informaron el martes medios de comunicación israelíes y de Arabia.

El ave fue encontrada en una zona rural del país llevando un transmisor y un brazalete en una de las patas con las palabras “Universidad de Tel Aviv”, según los informes que aparecieron por primera vez en el diario israelí Maariv.


Satíricamente, varios sitios webs retrataron de esta forma al “Buitre sionista”

Aunque estas etiquetas indican que el ave formaba parte de un proyecto de investigación a largo plazo para recoger información sobre sus patrones migratorios, los residentes y los reporteros locales le dijeron al diario saudí Al-Weeam que el asunto parecía ser un “complot sionista”.

Las acusaciones fueron rápida y ampliamente recogidas, en cientos de web, blogs y foros en idioma árabe, donde se alegaba que los”sionistas” habían entrenado estas aves para el espionaje.

Ya el mes pasado, el gobernador egipcio de la región del Sinaí, sugirió que un tiburón que mató a un turista e hirió a otros en un puerto del Mar Rojo pudo haber sido liberado intencionadamente por agentes israelíes con el fin de sabotear la industria turística del país.

“Lo que se dice respecto a que el Mossad lanzó un tiburón asesino al mar para golpear el turismo egipció no está descartado. Se necesita
más tiempo para confirmarlo”, dijo Mohamed Abdel Fadil Shousha, según cuenta el periódico británico The Sun.

El buitre finalmente fue liberado, pero se desconoce si fue sometido a un interrogatorio por las autoridades saudíes.

(Haaretz - Safed-Tzfat – Noti-Israel)