lunes, 11 de julio de 2011

34 años de impunidad

A 35 años de la muerte de mi padre Carlos Horacio Ponce de León,Obispo de la Diócesis de San Nicolàs, se me pide una reflexión sobre aquel dramático y oscuro día de julio de 1977.Es mucho lo que se ha escrito y dicho y mucho más lo que se ocultó. El Obispo Ponce de Leòn, era el padre de los pobres y los desvalidos, de los que no tenían voz, por eso reclamo para mi el honorable titulo de "hijo", màs allà que la ley me hubiese dado en tenencia.
Monseñor Ponce de Leòn me enseño que solo cuando se tiene miedo se puede mostrar la valentía, y eso ocurrió el 11 de julio de 1977 cuando marchamos a las 6 de la mañana a entregar documentaciòn que denunciaba el accionar de los grupos de tareas del sospechado de genocio Saint Amant y otras cuestiones relacionadas con laicos cómplices. En el gris amanecer se respiraba un viento a miedo puedo recordar y sè que mi padre Ponce de Leòn también lo tenìa, por eso esgrmiò su arma màs poderosa: su fe y comenzó a rezar. Yo dormitaba.
El resto es conocido: el grupo de tareas a cargo del sospechado de genocidio Saint Amant, lo asesino.
Su muerte debe entenderse como un martirio, hubo una planificaciòn civico-militar y hubo un silencio complice de la jerarquia eclesiastica, especialmente del jubilado obispo Laguna hoy procesado en pleno por la Excelentisima Camara Federal de Rosario muy a pesar del extraordinario lobby del Juez Villafuerte Ruzo y del secretario Cristian Lasalle. Parace que la luz viene asom,ando, como una fuerza irresistible a pesar de los amigos de los asesinos y de los hijos que dejò enquistados en los nichos de poder la dictadura.
A 34 años, reclamo justicia para el asesinato del Obispo Ponce de Leòn amigo de los pobres, los desvalidos y los oprimidos. Su lema episcopal lo dice claramente " no vine a ser servido sino a servir" y sirviò hasta entregar su vida a manos de un asesino.
La demora de esta causa es responsabilidad del juez Villafuerte Ruzo y sus acólitos dentro y fuera de la sede judicial. El es responsable por los golpes que recibì en Buenos Aires con amenazas, es responsable por mi secuestro y es èl, quien pretende desacreditarme para que la causa Ponce de leòn caiga.
Debo ocnfesar a los amigos que si, tengo miedo, no existe en la argentina un hombre mas poderoso que un juez federal, aparte de los jefes de las mafias y los jefes del narcotrafico. Pero recuerdo cada dia las palabras de mi padre Ponce de Leòn, solo quien tiene miedo, tiene derecho a ser valiente.
Señor Juez Villafuerte Ruzo, le tengo miedo, por mi familia y por mi vida y tengo miedo porque su accionar sepulta la justicia que reclama desde la tumba Ponce de leòn, por eso, en este dìa, solo deseo decirle esto: Señor Juez, a Monseñor Ponce de Leòn y s su hijo Victor martinez, No nos ha vencido!
Carlos Horacio Ponce de Leon, padre de los pobres, amigo de los afligidos, refugio del angustiado, ahora y siempRe, PRESENTE!