sábado, 7 de mayo de 2011

Mi Gran Cuñado


El Juez Villafuerte Ruzo, tiene por cuñado a un general retirado que es toda una joyita, esta noticia està publicada por un mensuario de Villa Ramallo, estoy agradecido con el periodista que me entrevistò y me dejò copia del mismo.
Aqui va la versiòn en word para leerla, debajo está scaneado el mensuario:


“LOS MILICOS SE EQUIVOCARON CUANDO ENTREGARON EL MANDO A ALFONSIN

Por Fernando Latrille

El General retirado Enrique Benjamín Bonifacino es el cuñado del Juez Federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo, encargado de impartir justicia sobre las causas a las violaciones de derechos humanos en la zona. El Juez, nuevamente, al igual como lo hizo en el caso denominado la Masacre del Banco Nación en Villa Ramallo, que se produjo el 17 de septiembre de 1999, estaba a cargo del operativo y luego fue quien se encargó de juzgar lo sucedido, siendo parte y juez. En este caso, por una cuestión de incompetencia moral, ya que su cuñado formó parte del terrorismo de Estado que azotó al país, comete el mismo error del pasado, ya que la situación de parentesco no lo coloca en la requerida imparcialidad para poder juzgar lo sucedido en aquellos años.

La conversación mantenida, con grabador oculto, con el Gran Cuñado, da cuenta del por qué resulta necesario, indispensable, el apartamiento del Juez Carlos Villafuerte Ruzo en las causas que se investiga la muerte del Obispo Ponce de León y la de los asesinatos de los militantes Cambiaso y Pereyra Rossi.

“Sabe que pasa, estos no son momentos buenos para los milicos” expresa por teléfono el General retirado Enrique Benjamín Bonifacino, en uno de los intentos fallidos realizados por quién escribe para que acepte una entrevista. La negativa por parte de Bonifacino era constante y se repetía en los tres llamados telefónicos. Inclusive en uno de ellos, se hacía negar con una susurrante pero clara voz que se oía de fondo “decile que no estoy” que transmitió su hija luego de haber dicho que su padre si se encontraba y lo llamaba para que se ponga al teléfono, pero rápidamente ensayó la falsa respuesta de que había salido.

Estaba por demás de claro que abordar a Enrique Benjamín Bonifacino quien fuera Jefe de Regimiento de Infantería de Montaña 11 “General Juan Gregorio de Las Heras” en 1976-1977, cuando reinaba el terrorismo de Estado, no era tarea fácil. Resultaba por demás de curioso saber cuál era el pensamiento del sujeto, y poder ahondar un poco en su historia durante la dictadura cívico militar. Bonifacino no resulta un personaje menor, es cuñado del Juez Federal de San Nicolás Villafuerte Ruzo. Juez que se ha destacado por impedir el avance de las causas en la que se investigan la muerte del Obispo Carlos Horacio Ponce de León y de los militantes Cambiaso y Pereyra Rossi. Tal es así que el Fiscal Federal encargado de la investigación de los sucesos, como así mismo los querellantes, lo recusaron para que se aparte como Juez.

Fracasados las intentonas de los llamados telefónicos para que acepte dialogar decidí aparecerme en su domicilio, Juramento 2070 de Capital Federal. Toqué al séptimo B y pregunté si se encontraba el General. Una voz femenina me respondió “si, ¿de parte?”, de Ramallo, atiné a decir. “Un momentito” me respondió quien podría ser su hija, la misma que me había atendido por teléfono, o también podía ser su mujer Ana María Villafuerte Ruzo, hermana del Juez, la voz que agregó “ya baja”.

La espera parecía una eternidad, por momentos pensé que nunca bajaría, aunque la excusa para no atenderme podía haber sido simplemente otra, que no se encontraba en casa, por ejemplo. Pero al rato un hombre alto y flaco, mirando con desconfianza hacia fuera se acercó con la llave abriendo la puerta, al que anticipé con una sonrisa y una primera expresión falsa ¡¡¡General, como le va!!!! Estrechándole la mano e introduciéndome rápidamente al hall de entrada del edificio, le expliqué que deseaba entrevistarlo con el ardid de que era estudiante de historia y que deseaba mantener un diálogo con quien ha sido Jefe de Regimiento de Infantería, pero Bonifacino se mantuvo en la misma postura, la de “mejor no aparecer” como claramente expresó. No aceptó que nos sentáramos en el café que se encuentra pegado al edificio dónde vive para mantener una conversación. Tampoco me invitó a subir a su departamento. Nos encontrábamos estancados en el hall y al percibir que no decidía moverse de su posición de no aceptar el reportaje, intenté correrlo para al lado que pensé con acierto que dispararía, y comulgar con la idea que cualquier milico con participación en el terrorismo de Estado puede tener: “La de desprecio a estos subversivos revanchistas”. Decidí entonces darle la tranquilidad de que estaba de su lado, de que comulgaba con su podrida posición y ahí fue cuando le expresé que: “tenía la ilusión de que usted me pueda contar la historia, para que no la cuenten de la manera mentirosa en que la cuentan hoy”. Bonifacino me comenzó a mirar de mejor manera, si bien nunca aceptaría una entrevista, ni siquiera una foto, emitiría algunas palabras, posicionamientos, que serían reflejadas a través de un grabador oculto para saber un poco más del pensamiento del pariente del Juez Federal de San Nicolás Villafuerte Russo, para dar cuenta de ese gran cuñado, que formó parte de ese terrorismo de Estado y comulga con la posición casi calcada a la expresada el lunes 5 de julio por el dictador Videla, quien reivindico la actuación de las fuerzas armadas ante el tribunal de la democracia en el juicio de la UP1 de Córdoba.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Uno cuando ve que ésta gente está Gobernando, lo que no se pudo es combatir la subversión, como se pretendía o se quería, sino no estaríamos pasando por esto. ¿Hubo errores?

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, políticos. Los milicos metieron la pata cuando entregaron el gobierno a Alfonsín. Tendrían que haber producido, como lo hicieron en Uruguay, como lo hicieron en Chile, como lo hizo parte de la Marina, en determinados momentos y decir, no, esto no viejo…no jodamos.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Una vez llegada la democracia dice usted?

Enrique Benjamín Bonifacino: Claro, Claro. Eso no significa querer despreciar la democracia.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Poner condiciones?

Enrique Benjamín Bonifacino: Un poco de respeto, porque sino te usan.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Pero al principio lo hubo, pero después, éstos volvieron, y ahora gobiernan.

Enrique Benjamín Bonifacino: Esto es un tema internacional, no es Argentina sola, en toda América, en todo Latinoamérica. Principalmente Cuba. No se si sabes que hay una ONG que se llama OLAS, que era una Organización Latinoamericana de Solidaridad que inventó Castro. Y en una conferencia donde se reunieron todos los dirigentes de Latinoamérica en Cuba, Castro puntualmente da la orden de organizar ejércitos de liberación en cada país. Entonces empieza a armarse despelote en toda Latinoamérica. Acá aparece el Ejercito Revolucionario del Pueblo, Montoneros, luego FAR, también en Uruguay, en Chile, en todos lados. Y venía plata de allá (por Cuba), yo me acuerdo de un célebre secuestro de un empresario de argentina que le cobraron por el rescate 60 millones de mangos y una parte fue a Cuba y nunca volvió. Firmenich estaba en eso.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Ellos dicen que no fue una guerra, porque en una guerra no hay desaparecidos.

Enrique Benjamín Bonifacino: Que me digan a mí por qué mataron a la hija de Viola, una bebita de tres años, a la hija del decano de la facultad de medicina, creo. El Ministro de Relaciones Exteriores puso una bomba en un bar donde iba a ir un Almirante, que iba todos los días, entonces Taiana dijo, le pongo una bomba debajo de la mesa. Ese día el Almirante no fue, fue una pobre mujer, se sentó y voló la mujer y el mozo. O lo que sucedió con el atentado al comedor de la Policía Federal.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Y nadie investigó lo que hizo Taiana?

Enrique Benjamín Bonifacino: Taiana estuvo preso durante el Proceso, porque se demostró que fue él quien puso la bomba, pero preso, preso, no secuestrado ni nada. Fue preso porque se dictaminó que fue el asesino.

Periodista con disfraz facho y grabador oculto: Ellos juegan con los desaparecidos con los hijos que buscan.

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, con los adoptados.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Dicen ¿cómo hicieron eso?

Enrique Benjamín Bonifacino: En su momento esas adopciones se hacían porque ninguna familia quería recibir a las criaturas. No sabían que tenían hijos que…porque muchos se basaban en secretos. Vos tenías un hijo que estaba metido, pero no sabías que estaba metido. Bueno, y así es la historia.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Lo que pasa que ahora la están tergiversando. Porque en un momento, estaba claro que esto había sido una guerra.

Enrique Benjamín Bonifacino: Claro.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Estaba bien claro, no se ponía en duda eso, ahora parece que no hubo una guerra.

Enrique Benjamín Bonifacino: Que el Ejército se volvió loco y empezó a matar gente.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Ahí, la respuesta hay que darla con lo que me decía usted al principio, lo que se pedía en el decreto de aniquilación de la subversión, le habían dado la orden.

Enrique Benjamín Bonifacino: Isabelita. Incluso con la cobertura del Congreso de la Nación. Eso está escrito en todos lados, incluso hasta en los diarios. Y ordenaba las Fuerzas Armadas a reprimir.

Ellos se habían ocultado, sobre todo en el monte, en Tucumán. Y buscaron declarar el recurso independiente para poder recibir ayuda internacional.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: Después se hace el Operativo Independencia en Tucumán, donde no alcanzaron a eliminarlos, a barrerlos a todos, a arrasarlos a todos.

Enrique Benjamín Bonifacino: No, no. Rajaron. Tenían una habilidad para rajar.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Si?

Enrique Benjamín Bonifacino: Si, lógico.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿A usted le tocó estar ahí como Jefe de Regimiento?

Enrique Benjamín Bonifacino: Dos meses estuve ahí. Encontrar a un tipo era un milagro.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿Se perdían en la selva?

Enrique Benjamín Bonifacino: Había que meterse, te tenías que meter en el monte, no sabías en que lugar de la nuca te iban a meter un tiro. Yo tengo un Camarada, muy amigote mío, que le metieron un tiro en la columna y está en silla de ruedas para toda la vida. Una vez me dijo, ser héroe una hora, dos horas, pero ser héroe toda la vida, te la reglo.

Periodista con disfraz de facho y grabador oculto: ¿A él le tocó estar en Tucumán?

Enrique Benjamín Bonifacino: A él lo mandó el gobierno constitucional.

La charla no se prolongó más. Bonifacino puso fin a sus palabras. Se rehusó a que le sacara una foto expresando “esa foto no se sabe después donde termina”. Y me dijo, “por qué no habla con Duhalde, que el está pidiendo la amnistía”.


TODA UNA CARRERA AL SERVICIO DEL TERROR

Por Fernando Latrille


Ya egresado del Colegio Militar de la Nación Enrique Benjamín Bonifacino realiza en marzo de 1974 el Curso técnico en Inteligencia. Con el grado de Mayor es destinado al II Cuerpo, e inmediatamente es designado en el DpT C/icia de la JII del II Cuerpo, a cargo ya del Coronel Luís Alberto Sarmiento.

A partir del 16 de octubre de 1971 se desempeña como Jefe del Comando de Inteligencia y el 15 de abril de 1972 tiene una comisión en la Jefatura Subárea Rosario. La calificación correspondiente a ese año la firman el Coronel Luís Alberto Sarmiento (apodado “el mago de la picana”, acusado de crímenes de lesa humanidad por su actuación en Misiones durante la dictadura) como Jefe II de Inteligencia, el Coronel Carlos Francisco Vilanova como Jefe del Subárea Rosario y el General Anaya como segundo Comandante. Bonifacino está en Rosario cuando secuestran a Miguel “Tacuarita” Brandazza, hecho en el que tiene un rol protagónico Sarmiento, padre de la jueza que cobró notoriedad a principios de año cuando suspendió la aplicación de los decretos de necesidad que crearon el Fondo del Bicentenario. Según informó el periodista Horacio Verbitsky, el 28 de noviembre de 1972, Tacuarita Brandazza, de 23 años, integrante de la agrupación universitaria peronista Unión Nacional de Estudiantes, fue secuestrado por un comando conjunto de las policías provincial y federal, el Cuerpo del Ejército II y la Gendarmería, y torturado hasta morir en la sede del Comando, en Dorrego al 900 de Rosario. Según el médico Miguel Angel Hadad, Brandazza falleció allí a raíz de las torturas el 29 de noviembre de 1972, al día siguiente de su secuestro.

El periodista Carlos del Frade da cuenta del informe de la Comisión Bicameral Investigadora de Apremios Ilegales y Torturas de la provincia de Santa Fe que realizaron los diputados sobre los responsables de la desaparición del estudiante de Ciencias Económicas oriundo de Venado Tuerto, se abrió la causa número uno en la que fue víctima, Angel Enrique Brandazza. Y del delito de homicidio, apremios ilegales y tortura fueron acusados los integrantes del ex comando SAR, General Elbio Leandro Anaya; General Juan de Dios Carranza Zavalía; Coronel Vilanova; Mayor Bonifacino, Mayor Gigena; Sargento ayudante Emilio Letto; Gendarme Gamboa; Cabo de la Policía Federal Peregrino Luís Gallardo, alias Jopito; Subinspector de la Policía Federal Jorge Roberto Ibarra, alias Calculín; Cabo primero de la Policía Federal Atilio Gerla; alias Costurera; Agente de la Policía Federal Hugo José Ballet; Agente de la Policía Federal Rubén Felipe Fernández; Oficial ayudante de la Policía provincial Ovidio Marcelo Olazagotía; oficial subinspector de la policía provincial Alberto Máximo Grandi; Cabo de la policía provincial Rubén Oscar San Juan; Agente de la Policía provincial Angel Jesús Farías; Cabo de la Policía provincial Gregorio Prieto. El 15 de octubre de 1973 se solicitó al juzgado de instrucción de la cuarta nominación el sumario instruído por el caso Brandazza. Era la causa 904/72. El sumario había sido elevado a la Corte Suprema de Justicia Nacional por el juez Hugo Castagnino, en aquel momento a cargo de instrucción de la tercera nominación de Rosario. El presidente de la Comisión Investigadora era Juan Luís Lucero y el secretario, el también diputado provincial Rubén Martínez. El 5 de noviembre de 1973 se presentó ante la comisión la madre de Brandazza, Lorena Cancela, domiciliada en Pueyrredón 617 de Venado Tuerto. Angel Emilio Brandazza padre del estudiante desaparecido, pidió por escrito saber qué pasó con su hijo, el 4 de diciembre de 1972, con el patrocinio de los doctores Mario Ducler, Juan Bernardo Iturraspe, Héctor Gómez Machado y Roberta Columba. El 10 de octubre de 1973 el doctor Enrique Petracchi, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, indicó que “de esta causa surgen graves imputaciones de apremios ilegales y otros delitos, de los que habría resultado víctimas numerosas personas, además de Angel Enrique Brandazza, cuya autoría se atribuye a personal militar y de las policías federal y de la provincia de Santa Fe.

En diciembre de 1972 Enrique Benjamín Bonifacino es destinado, fuera del momento regular de pases de la época, que era el mes de octubre, a la Jefatura V- P y E (Política y Estrategia) del Comando General del Ejercito donde estuvo cumpliendo la función de Auxiliar en el Departamento I. En diciembre de 1974 asciende al grado de Teniente Coronel. Sigue en el mismo cargo y función en Departamento I “Política Militar Interior”. En 1975 le dan el pase como Jefe de Unidad al Regimiento de Infantería de Montaña 11 “General Juan Gregorio La Heras” en Tupungato, en la provincia de Mendoza, porque habían considerado que era hora que tuviera a su cargo una jefatura de unidad. Sale en comisión de servicios a la zona de operaciones en Tucumán, el Regimiento a su cargo participa del Operativo Independencia el 25/01/1976 y vuelve el 11/3/1976. El 24 de marzo de 1976, una vez instalado el terrorismo de Estado, Enrique Benjamín Bonifacino, parte en comisión de servicios a Mendoza a “cubrir objetivos”. Luego, durante todo 1976 y 1977 tiene comisiones de reconocimiento aparentemente todas de entrenamiento. Sólo una es en Buenos Aires por cuatro días. En noviembre de 1977 vuelve al Comando en Jefe del Ejército, previa consideración de que ya había cumplido su ciclo como Jefe de unidad. A partir de octubre de 1978 su destino es la Secretaría del Comando en Jefe, Departamento III Planes. Se anota expresamente e integra el “equipo de asesores” y asciende a Coronel. A partir del 22/5/1979 Bonifacino es Subjefe I de personal incluido en el 3005 del RV 101-4. Es designado en comisión permanente al XIX Curso del Colegio Interamericano de Defensa. A partir del primero de agosto de 1980 es Asesor (“Profesor”) en el Colegio Interamericano y agregado militar adjunto en la Embajada. En su calificación anual aparece la firma del Agregado Militar, Martínez Quiroga y la de Valín JII del Comando en Jefe. El cargo formal fue Subjefe de Estudios del CID según firma el Director, Contralmirante de la Armada de EEUU Robert Conolly II.

Vuelve al país en agosto de 1981 como J V- Finanzas del Comando en Jefe. Como premio, en septiembre de 1983 es ascendido a General de Brigada. En noviembre de 1984 es designado comandante de la Vta. Brigada de Infantería en Tucumán. Luego fue comandante del V Cuerpo hasta su retiro, solicitado voluntariamente el 21 de abril de 1987, puesto desde el cual justificó las torturas a colimbas durante la conscripción obligatoria. El ejercicio nocturno se realizó en Traful, asiento del vivac de la agrupación de Educación e Instrucción “San Martín de los Andes”, escribió Horacio Verbitsky el domingo 18 de enero de 2004 en Pagina/12, participaron 50 soldados conscriptos y 10 suboficiales bajo las órdenes del subteniente Dino Ricardo Codermatz. El ejercicio consistía en un simulacro de combate nocturno a lo largo de una serie de obstáculos en una pista construida al efecto. En el último puesto los soldados eran hechos prisioneros y se los interrogaba para hacerles confesar las consignas que habían recibido al comienzo. El interrogatorio incluía la aplicación de corriente eléctrica, que se obtenía de las baterías de un teléfono de campaña. Su voltaje es bajo, pero suficiente para provocar intenso dolor y lesiones. El soldado prisionero era tenido por otros conscriptos y suboficiales, mientras se le aplicaban los cables conectados con las baterías del teléfono, y otro participante en el ejercicio daba vueltas a la manivela del aparato para generar la energía. En 1978, el periodista de The New York Times A.J Languth narró en su libro Hidden Terrors que el método del teléfono de campaña se enseñaba en las escuelas de instrucción de los Estados Unidos para oficiales latinoamericanos.

Continúa Verbitsky en su columna, que un soldado comentó con sus padres lo sucedido y el 30 de abril de 1986 el diario Río Negro publicó la historia. El Comandante de Ejercito, Enrique Benjamín Bonifacino, defendió esos métodos de instrucción.

Se ve que lo aprendido por Bonifacino en el Colegio Interamericano de Defensa lo llevaron a defender los métodos de tortura hacia los conscriptos.

De allí en adelante, Enrique Benjamín Bonifacino, el gran cuñado del Juez Villafuerte Ruzo, prestó servicios hasta el año 1990 en que fue cesado por resolución del Ministerio de Defensa.