Llevo días contestando mails, recibiendo a personas y hablando por teléfono con personas y personalidades de diversos países.
Miles o ciento de miles se preocuparon por lo que aconteció en relación con la Causa Ponce de León y mi presunto falso testimonio y que conecta directamente al juez federal Villafuerte Ruzo y sus acólitos según mi modesto entender.
Desde ministros a presidentes, embajadores, organizaciones como la OEA y miles de personas de los diversos ámbitos del quehacer de nuestro mundo me han escrito; hasta me ofrecieron "asilo político."
Yo no soy un perseguido político, el gobierno no me persigue por nada, soy victima de corporaciones que tienen nombre y apellido eclesiástico-militar-judicial.
Me persigue un juez federal por mis ideas filosóficas y éticas.
Es mi triste destino que este juez no es un valiente según los dichos por un periodista en Miradas al Sur, un periódico de la Pcia de Buenos Aires, "cuando ocurrió la masacre de Ramallo, el Juez Villafuerte Ruzo estaba en una escuela, se suponía que allí estaba el comité de crisis que él, como Juez federal debía comandar.
Comentan los testigos que cuando se aproximó el oficial para pedir ordenes se escuchó la primera balacera y el juez, se tiro pálido cuerpo a tierra.
Todos se quedaron paralizados sin poder creer lo que estaban viendo.
El Juez se llama Carlos Villafuerte Ruzo.
El resultado es conocido por todos: el gerente rehén del banco acribillado, la esposa mal herida.
Se conoce el episodio como la carnicería de Ramallo y usted sabe, si hay carnceria, hay carnicero.