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domingo, 4 de abril de 2010

Algo mas sobre los genocidas

Sobre la psicosis alucinatoria









Hernán C. Guggiari. analista






El análisis del acontecimiento social siempre es parcial. Tampoco se lo puede personalizar, porque la estrategia política y jurídica tergiversa el posicionamiento subjetivo de una persona. Un ejemplo: en el Derecho, la ley reparte la culpa de acuerdo a la participación en los hechos y al grado de involucramiento. De allí surge la obediencia debida como manera de exculpar y desresponzabilizar. Para el campo Psi, la culpa es anterior a los hechos e implica al sujeto, totalmente, en sus actos. Encontramos una fórmula equivalente a la obediencia debida del Derecho, en las psicosis alucinatorias. Allí el sujeto es un instrumento de un mandato, presentificado en una voz que le dice, por ejemplo: "!Mata!", y la persona mata por obediencia debida. Pero si suponemos la existencia de un sujeto social y de su discurso se desprende la obediencia debida, ¿debiéramos plantear la existencia de un sujeto social psicótico?

Freud dice sobre lo obsceno de las fantasías que, ante la falla de la ley, pueden tener una existencia conciente hasta que la posibilidad de hacerse realidad amenaza todo el aparato psíquico. Esta tensión se resuelve en distintos posicionamientos psíquicos. Hubo un período en que lo obsceno estuvo entre nosotros sin tomar gran relevancia. Se desplazaba entre las personas cual fantasma. Sin sanción. Hasta que lo obsceno amenazó con ocupar la escena principal.

El retorno de la ley produjo (en sectores de la sociedad) las reacciones que vemos en los acusados. El abanico va desde la posición que representa Scilingo, que pareciera cuestionado por un sentimiento de culpa, buscando alguien que lo juzgue; pasando por Astiz, que muestra una convicción de que lo actuado fue según sus ideales; hasta Acosta, que se mofa de la ley.

De estas posiciones creo que Astiz representa cuestiones de la problemática social no resueltas. No por lo actuado por él, ya que casi se declara culpable de muertes. Sino porque su actuación es la convicción misma en determinada concepción de la república. Al modo de la defensa que hacen los pedófilos de sí, diciendo: "es la sexualidad", Astiz dice: es "el proyecto político". ¿Entonces, qué decir de los proyectos políticos que precisan de la obediencia debida para su existencia?

jueves, 1 de abril de 2010

Nobleza obliga

El "Maestro Amor" recuperó la libertad

11:36|El gurú riojano fue sobreseído porque prescribió la causa en la que estaba imputado por corrupción de menores. Estaba preso desde septiembre de 2009. Ahora, recuperará su rol de líder espiritual de una comunidad en Catamarca.


La Justicia de La Rioja dio un giro sorpresivo al dejar en libertad al gurú Ricardo Javier Ocampo, más conocido como "Maestro Amor", por considerar que el delito de corrupción de menores había prescripto a pesar de que su detención había sido ratificada en varias oportunidades a través del rechazo de recursos planteados por su defensa.

La decisión fue tomada por el juez de Instrucción Alejandro Arce, quien sobreseyó a Ocampo en forma definitiva en la causa por corrupción de menores abierta luego de que un joven denunciara en 1998 que había abusado de él. "Han transcurrido más de doce años de la causa en la que se lo acusa, es por eso que la acción penal se extinguió", explicó el magistrado. El gurú obtuvo así la libertad absoluta y no podrá volver a ser juzgado por ese hecho en la misma jurisdicción.

"Quienes me denunciaron me hicieron un bien, lo que me llevo es muy fructífero", dijo el polémico gurú al recuperar anoche en libertad. "Tengo una sensación de amor y compasión.Hice relación con mucha gente adentro, formamos una familia. Es lindo salir de un lugar como éste", agregó en referencia al Servicio Penitenciario. Afuera de la cárcel –donde estaba preso desde el 15 de septiembre pasado- lo esperaban decenas de sus seguidores felices de recuperar a su líder.

Según trascendió, Ocampo visitaría a algunos conocidos en La Rioja -su provincia natal- antes de regresar a la "Comunidad Meditazem", que fundó en Catamarca, donde fue procesado por cargos similares y también quedó libre de culpa y cargo.

La causa contra Ocampo en La Rioja fue iniciada por la denuncia de un joven al que el "Maestro" le daba hace años clases de Kung fu. Según consta en la acusación, el después devenido gurú, abusó en ese momento de él y de otros dos chicos que, sin embargo, nunca se presentaron ante la Justicia.

El joven había denunciado que el "Maestro Amor" les decía a sus alumnos que "él era Dios y que debían permitir que los penetrara su luz divina". Recordó que les decía "yo soy el maestro, confíen en mí" y que los amenazaba para que le contaran nada a sus padres, bajo el argumento de que para los adultos la sexualidad era "algo perverso". Con esos manejos, consiguió someterlos sexualmente, afirmó el denunciante, tanto a él como a sus compañeros.

Extraños caminos siguen los pasos de la justicia, cuando la arbitrariedad se hace dueña de la vida en la república todo es posible, yo mismo fui acusado por el sicofante Chanchobarro de creador de un dios, de una religión, de una secta, de ritos, de adorar al demonio o algo demoníaco, de pertenecer a la Mosad, de ser trokista, de confundir el rostro de un desconocido para mi como lo es el señor Carlos Sorlino con el rostro de la politice argentina Carrió y todo esto para obtener el apoyo político del gobierno nacional especialmente de losa Krishner, etc, etc. por lo que pedía secreto del sumario porque estaba en peligro su vida. Esto lo estamos dando a conocer a la Excelentísima Cámara de Rosario, a veces me dan ganas de enviarle una carta a Saint Aman para decirle, "señor sospechado de genocidio, no tenga estos defensores, no saben el mal que le hacen, si vive algunos años mas, imagine llegando esta causa a las cortes internacionales, si se dice nacionalista, no humille mas al país, con la sospecha de genocidio que lleva sobre sus hombros ya es demasiada vergüenza"
Si todo esto lo puede crear un perverso y un juez no tachar esto de un expediente judicial, ¿ cómo hacemos para creer que lo que denuncian sobre el maestro amor es verdad?
Personalmente el maestro amor no me pareció nunca un santo de posible devoción, cuando fui invitado oficialmente a una presentación en Bs As envié a un amigo y eso fue todo y suficiente. Pero a pesar de las diferencias que puedo man tener con el modo de presentar lo que el considera espiritualidad, saldré a decir a todas partes que tiene derecho a ejercer libremente sus creencias y que nadie puede meterse en esos asuntos ni perseguirlo.
La pedofilia es un grave problema que debe ser atacado en sus mismas raíces cual es la represión sexual de los clérigos, sean cristianos judíos, musulmanes o hinduistas; pero no se debe hacer de ese delito una utilización ideológica y perversa.
No descarto que Chanchobarro si tuviera la mínima oportunidad también a mí me acusaría de pedofilia o abuso sexual, ah encontré su fotografía, la subiré luego de semana santa, por respeto y amor a Jesucristo.

sábado, 20 de marzo de 2010

Un asesino dixit:

Señor Juez Villafuerte Ruzo, Señores ChanchoBarro perdón Navarro Hector W; Señor Carlona, pido disculpas, Carlos Sorlino, esto es lo que piensan los genocidas y ustedes los defienden: lamento ser uno de los que quedaron vivos.

“La guerra revolucionaria podría reactivarse”
El marino reveló que en la Armada, tras el retorno a la democracia, consideraban que uno de los grandes problemas había sido “dejar gente viva”. Al igual que Adolfo Donda, se quejó por la actitud de los jefes que no se hicieron cargo de las órdenes.

Por Diego Martínez
El capitán Jorge Acosta, ex jefe de inteligencia de la Unidad de Tareas 3.3.2 de la ESMA, se definió ayer como “un combatiente”. No precisó en qué batallas intervino. Aseguró con voz pausada que “jamás buscó la muerte”, aunque admitió “algunas causadas por mi accionar militar”. No especificó si con fusil o picana. Tampoco el destino de los cuerpos de sus enemigos. Criticó a sus superiores por no haberse responsabilizado de los trabajos sucios encomendados y aseguró que “uno de los grandes problemas” de la conducción naval tras el retorno democrático fue “haber dejado gente viva”. “La guerra revolucionaria terrorista podría reactivarse en tono gramsciano”, alertó, y para conocer “la verdad” aconsejó no leer Página/12, sugerencia que incumplieron los camaradas de la bandeja superior. Luego declaró el capitán Raúl Scheller, quien leyó antiguas declaraciones en las que admitió su actuación como interrogador en la ESMA. El juicio en Comodoro Py continuará hoy a las nueve y media.

Acosta sobreactuó desde el comienzo. Cuando le preguntaron si tenía apodos contó que de niño le decían Gales y se explayó sobre una nota de Miguel Bonasso en Página/12. “Gales no les pinchaba los ojos a los pajaritos. Gales tenía dos palomas a las que quería mucho, un pato y un gato a los que quería mucho. Hoy tengo una perra a la que quiero mucho”, dijo. En referencia a una periodista que se permitió dudar de la capacidad para “amar terriblemente a los chicos” de quien se ufanaba de decidir vidas y muertes, explicó que la expresión se basa en “una concepción cristiana: amar hasta que duela”. Agregó que en la Escuela Naval le decían Chupete (no explicó el motivo) y “no tengo ningún otro apodo”, aseguró, contrariando a los sobrevivientes y a su amigo abogado Mariano Gradín, que al verlo ingresar a la sala durante la audiencia inicial levantó los brazos y con voz de ultratumba gritó: “¡Tigre!”.

–¿Va a prestar declaración? –le preguntó el juez Daniel Obligado.

–Afirmativo.

Acosta admitió su “actividad antiterrorista” entre mediados de 1976 y principios de 1979, y agradeció al tribunal la decisión, rechazada por el fiscal Pablo Ouviña, de no incorporar como pruebas las declaraciones ante jueces militares. Es comprensible: en 1986 se explayó sobre la importancia de obtener información en tiempo record, admitió que los detenidos llegaban vendados y “acostados en el asiento de atrás”, y explicó que “actuamos militarmente matando a quien utilizaba un arma en combate”.

La declaración comenzó con un “absoluto homenaje” a las víctimas de “los desencuentros violentos que tuvimos los argentinos”. Acosta admitió que “algunas” muertes fueron “causadas por mi accionar militar”, pese a que “la Unidad de Tareas 3.3.2 jamás buscó la muerte”. Sin escalas saltó al presente. Dijo que hasta hace tres meses “estaba convencido de que esta guerra había terminado” pero que comenzó a dudar a partir de declaraciones de la diputada Victoria Donda (“la lucha no terminó”), del músico Andrés Calamaro (“los represores de la ESMA tendrían que estar muertos”, dice que dijo) y de la sobreviviente Graciela Daleo, sobre la importancia de que los procesados excarcelados no circulen impunes por las calles.

“¿Qué odio hay todavía? ¿Qué pretenden? ¿Un nuevo enfrentamiento? ¿Serán estos juicios que lo están desatando?”, planteó con humos de filósofo. “La guerra revolucionaria terrorista podría reactivarse, ya no en sentido trotskista, sino en tono gramsciano. Esto es un alerta”, advirtió.

Igual que Astiz el día anterior, historió los años previos al golpe con especial énfasis en la amnistía de 1973. “Terroristas que hoy están en el gobierno como Eduardo Luis Duhalde o el procurador (Esteban) Ri-ghi abrieron las puertas de la cárcel”, liberando a “jóvenes ávidos de venganza, porque no eran profesionales de la guerra”, dijo. Agregó que “se aglutinaron en la patria socialista”, admitió a pie de página sus lecturas dominicales de José Pablo Feinmann y se detuvo en “la patria peronista, que comenzó a sembrar la muerte en la Argentina”. Desatada “la guerra interna, había subrepticiamente cuadros de las fuerzas armadas de uno y otro lado, tal vez más en la patria peronista”, admitió. “Estalló la guerra”, dijo, y para justificar el golpe invocó “la imperiosa necesidad de las Fuerzas Armadas, por haber sido superadas las fuerzas policiales y de seguridad”.

Hizo una pausa y saltó sin escalas a 1983. “Fin de la guerra, restauración de la paz, con muchas víctimas”, resumió en tono de estadista, y retomó a Adolfo Donda para criticar a la conducción que les soltó la mano. Centró la responsabilidad en los vicealmirantes Barry Melbourne Hussey, Argimiro Luis Fernández (jefe del Servicio de Inteligencia Naval) y Adolfo Arduino, su comandante en 1976. “Uno de los grandes problemas” que se planteó la Armada en democracia fue “haber dejado gente viva”, admitió, y negó su colaboración en proyectos de Emilio Eduardo Ma-ssera. “No me quise ir, me retiró la Armada. No tengo aspiraciones políticas, soy un militarcito”, dijo. Renegó porque la justicia militar encubrió a sus superiores y con un organigrama repasó la línea de comando de la que dependía.

“Me niego a aceptar los hechos”, dijo en referencia a los secuestros, torturas y asesinatos que se le imputan en las causas conocidas como Testimonios A y B. Dedicó un párrafo especial a Rodolfo Walsh. “Analicé su desempeño, su capacidad intelectual, su trabajo al servicio del terrorismo, y tengo la certeza de que no quería ser detenido con vida. Esa era su convicción”, afirmó como quien devela un secreto de Estado.

Por último denunció “una persecución política-jurídica desde hace tiempo” y aclaró que no ratificaba sus declaraciones anteriores. “Entre la guerra y la paz, propongo la paz”, dijo. Y “si esta guerra no terminó, yo estaré del lado de la racionalidad y la proporcionalidad”, el mismo término que con citas de Juan Pablo II usó en 1986 para justificar sus crímenes: “La ESMA actuó con proporcionalidad. Actuamos militarmente matando a quien utilizaba un arma en combate”.

A las cuatro de la tarde pasó al frente Scheller. A diferencia de Acosta, lejos de renegar de sus antiguas declaraciones las leyó en voz alta. Comenzó por las de 1985, cuando integraba el Estado Mayor General de la Armada. El juez militar le tiraba nombres sobre la mesa, Scheller decía una y otra vez no conocerlos, hasta que se detenía en algunos, siempre sobrevivientes, “terroristas que pretenden ensuciar a la Armada”, y detallaba antecedentes lejanos e informaciones aportadas en interrogatorios.

–¿Incluían torturas? –preguntaba el juez.

–Negativo, señor.

Esto pasa en mi país

Tres décadas sin rendir cuentas
La fiscalía de Misiones había pedido la detención del militar a fines del 2006. Quedó libre por razones de salud. Su hija, la jueza que falló contra el DNU del Bicentenario, afirmó que la decisión es una “presión” contra ella. Aníbal Fernández dijo que eso es “un disparate”.


Por Laura Vales, para pagina 12, marzo 20 de 2010
La Justicia de Misiones ordenó la detención por crímenes de lesa humanidad del coronel retirado Luis Alberto Sarmiento, ex ministro de Gobierno de Misiones durante la dictadura, aunque después de su arresto, cuando los médicos constataron que su estado de salud no le permitía declarar, el represor fue dejado en libertad. La noticia hubiera sido una más sobre los militares que están siendo llevados a juicio por terrorismo de Estado de no ser porque se trata del padre de María José Sarmiento, la jueza que en enero desató una crisis política cuando falló en contra del decreto 2010 de creación del Fondo del Bicentenario para el pago de deuda externa con reservas.

El militar vive con su hija en su departamento de Barrio Norte, al que ayer llegó la Gendarmería para cumplir con la orden de detención firmada por el juez federal Claudio Ramón Chávez. Según explicaron a Página/12 fuentes de la fiscalía federal de Posadas, la orden de arresto fue dictada para que Sarmiento respondiera “sobre los secuestros, torturas y, en el caso de las mujeres, violaciones, cometidos en el departamento de informaciones” de la policía de Misiones –que funcionó como centro clandestino de detención– mientras era ministro de Gobierno. “En ese cargo, no pudo desconocer lo que ocurría en la policía, que dependía de él. Por eso está sospechado de ser autor mediato o partícipe primario o secundario” de los hechos.

La causa abarca a 43 víctimas y tiene a otros represores con pedido de indagatoria. Un tramo del expediente fue incluso elevado a juicio oral.

Los investigadores señalaron que el coronel fue ministro de Gobierno de Misiones desde marzo del ’76 a marzo del ’77, es decir que dirigió a la policía provincial en el período de mayor represión de la dictadura. El 85 por ciento de los casos denunciados de secuestros y torturas en la provincia ocurrieron mientras él tenía a su cargo a la policía.

El pasado represivo del coronel Sarmiento no se agota en este juicio. En la nota “El mago de la picana”, que este diario publicó en enero (ver página 2), Horacio Verbitsky reveló que el padre de la jueza fue señalado por dos policías como quien torturó al estudiante Angel Enrique Brandazza hasta provocarle la muerte; ocurrió en 1972, durante el gobierno de Lanusse. Sarmiento integró después la SIDE y fue además jefe del grupo antisubversivo en el Ministerio de Justicia de la Nación.

El dato clave

Tras la llegada de la Gendarmería a su casa, y mientras los médicos revisaban al imputado, la jueza María José Sarmiento salió a hacer declaraciones a los medios. Atribuyó la orden de detención contra su padre al fallo que dictó en enero contra el DNU de creación del Fondo de Bicentenario (ese día, la jueza también repuso en su cargo a Martín Redrado, que había sido desplazado del Banco Central con un decreto presidencial). “No hay otra causa que haya afectado tanto al Gobierno. Me parece que es muy llamativo, no voy a ser tan hipócrita de decir que no, evidentemente (el Gobierno) está relacionado” con la orden de detención, acusó en un reportaje radial.

Dijo además que se sentía presionada (“esto es una presión, pero no voy a ceder”) y que la orden contra su padre le parecía algo “muy raro porque él tiene 85 años y no tuvo nunca una causa”. La jueza consideró “muy llamativo que justamente ahora haya un allanamiento con detención sin saber su edad ni su estado de salud”.

Sarmiento, sin embargo, estaba omitiendo un dato clave: la fiscalía federal de Misiones venía pidiendo la detención de su padre desde finales del año 2006. Dato que estaba precisado en la nota publicada en este diario y que ella misma citó al ser entrevistada en Radio 10.

Así lo aclaró la Procuración General de la Nación, al informar que el primer pedido de captura contra el padre de la jueza se realizó “en el último trimestre del 2006”. En el transcurso del 2007, la fiscalía “reiteró el pedido de detención e indagatoria”. En febrero y julio de 2008 insistió en reclamar el arresto, y finalmente en febrero pasado repitió el pedido con un recurso de “pronto despacho”.

El avance de la causa siguió un recorrido similar al de muchos otros casos por violaciones a los derechos humanos. Su querellante es Graciela Franzen, una militante peronista que fue secuestrada junto a su hermano Arturo en mayo de 1976 y los dos torturados. Ella presentó la denuncia en 2005, tras ser derogadas las leyes de punto final y obediencia debida. En la investigación ya se procesó al ex comisario Felipe Nicolás Giménez (que estuvo a cargo del departamento de Informaciones), al ex jefe de policía de Misiones Carlos Omar Herrero y al ex oficial Guillermo Mendoza. Hay además condenados y otras personas con pedidos de detención (ver aparte).

“Debió excusarse”

En este punto, desde el gobierno nacional salieron a contestar a la jueza. “El gesto que ha tenido es absolutamente antidemocrático. Sea quien fuere, familiar de quien fuere, si está en el marco de un delito de lesa humanidad tiene que ser juzgado”, sostuvo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. El ministro rechazó que el Gobierno haya tenido que ver con la orden de detención y aclaró que “la única intervención” del Ejecutivo fue la actuación de la Gendarmería, que dio cumplimiento a la orden judicial.

Otros funcionarios, como el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, avanzaron un paso más e hicieron el razonamiento contrario al de la jueza: dado que el Poder Ejecutivo impulsó el avance de los juicios por violaciones a los derechos humanos, lo que afectó directamente al padre de la jueza (la secretaría es incluso querellante en la causa en la que se lo investiga), ¿no debería ella haberse excusado en la causa de los DNU, en la que falló en contra el Gobierno?

La polémica, por sus alcances, seguirá en los próximos días. Por lo pronto, el arresto de Sarmiento padre pasó a ser una cuestión abstracta. Los médicos diagnosticaron que “sufre de una enfermedad degenerativa” avanzada. El juez federal Sergio Torres, quien había recibido el pedido de captura firmado por Chávez y enviado a la Gendarmería a realizar la detención, y luego a los médicos para que hicieran el chequeo, transmitió el informe de los forenses al juzgado de Misiones. Y el juez Chávez decidió levantar el arresto, la detención y dejar sin efecto la indagatoria. En Misiones dicen que en esta causa ya pasó lo mismo con otros imputados, que por su edad no pudieron movilizarse. En esos casos personal del juzgado se trasladó al domicilio de los acusados para hacer las indagatorias. Si los médicos evalúan que Sarmiento, que tiene mal de Parkinson, está en condiciones mentales de declarar, el juez podría disponer que se le tome declaración en su domicilio, lo que podría suceder el próximo lunes.