Estas líneas pretenden ser una carta abierta al juez federal que contra legem pretende ponerme la vestimenta de delincuente, simplemente porque conté la verdad de lo que sucedió en 1977; al meado de Navarro, que como alcahuete jubilado pasando por la vida sin pena ni gloria, pretende ser experto en sectas y seudo ciencias, siendo apenas un analfabeto en las lides de las religiones comparadas; a Carlos Sorlino, un vejo zorro mimetizado que según el hijo Sebastian, su mayor virtud es la cobardía y la expuesta psicopatía.
Si hoy, 24 de marzo a muchos años del golpe militar deseo escribir unas lineas a estos tres personajes - se preguntaran por que no a Ignacio Borga o su novia Verónica Parreño o Nicolàs Sorlino o la gorda Elizabeth, simplemente porque a Borga lo tengo denunciado y esta semana me presentaré como querellante y a los demás, cada cual tiene su turno, debemos esperar -.
Hoy por primera vez en asistí a una marcha en repudio al golpe de estado del 77, en memoria a los 30 mil desaparecidos y a pedir justicia. No al olvido.
Maravillosa experiencia señores Navarro (Chanchobarro), Sorlino (Carlona) y Villafuerte Ruzo.
Ustedes no podrán saber la experiencia para el alma y la memoria ver una plaza llena de ancianos, jóvenes y niños pidiendo justicia para las victimas y cárcel a los genocidas, todo esto 34 años después.
Realmente me sentí orgulloso de vivir en este país.
Había olor a pueblo, una cierta fragancia a santidad, a rumor de manos que como palomas al viento, gritaban con sus aplausos " no olvidamos", " no olvidamos".
El sol era cómplice de este encuentro de amor del pueblo con el pueblo, del bajo con el alto, del gordo con el flaco, del negro y del blanco, de los que están al centro y de los que están a la izquierda, también a los de derecha moderada.
Estábamos todos los que teníamos que estar y aún más, me dice Sebastian que por Internet había cien veces más de adhesiones.
Si se podía sentir en la brisa fresca de la tarde el murmullo de los 30 mil desaparecidos y podíamos entender la bestial conducta de los torturadores; todos estábamos hermanados en ese sentimiento, en esa sensación de historia que nunca más será repetida.
Dulce camino es este, el de caminar con el pueblo, andar entre el pueblo y sentir que en el abrazo y el grito de "nunca mas" hay una complicidad con los cielos.
Lamento que ustedes tres caballeros no puedan disfrutar de un baño de pueblo, se requiere de una cierta grandeza, de una cierta prestancia, y uno por cómplice, el otro por alcahuete y el tercero por cobarde, no pueden obtener esa categoría.
Lo lamento, pero hoy, 24 de marzo de 2010, luego de 34 años, el pueblo sigue diciendo no más, nunca más y el cantito popular les dice a ustedes:
olè olà, olè olà
como a los nazis les va a pasar
adonde vayan los iremos a buscar