jueves, 11 de agosto de 2011

Pactan pena para un cura acusado de abuso


La Justicia de San Isidro analiza si aplica una condena de 14 años de cárcel o por un monto menor al sacerdote José Antonio Mercau, acusado de cinco abusos sexuales contra adolescentes.

Es que, según indicaron fuentes del caso, la Fiscalía y la defensa de Mercau llegaron a un acuerdo previo al debate oral y coincidieron en que el sacerdote fuese condenado, como máximo, a 14 años por los cinco hechos de corrupción y abuso sexual que se le adjudican.

En 2009, el cura Julio César Grassi había sido condenado a 15 años de prisión -aunque permanece en libertad- por un tribunal oral de Morón, que lo encontró culpable del delito de abuso sexual agravado en dos de los 17 hechos que se le adjudicaban.

Ahora, el fiscal de San Isidro Jorge Strauss y la defensa de Mercau, a cargo de Diego Ferrari, llegó a un arreglo para evitar el trámite del juicio oral y que el cura acepte una sentencia condenatoria.

En ese acuerdo, indicaron las fuentes, el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, a cargo del debate, debe resolver si ratifica el acuerdo entre las partes o si dicta otra condena que no puede superar los 14 años pactados.

Para el próximo viernes el tribunal fijó la audiencia pevia y obligatoria al dictado de la sentencia. Luego de ese trámite los jueces podrían ratificar los 14 años de cárcel, bajar ese numero o incluso absolverlo -algo poco probable- en base a los antecedentes del caso.

De hecho, fue este tribunal el que ordenó detener a Mercau hace un año. Desde el comienzo del caso, en 2005, Mercau había estado recluido en el monasterio benedictino de Los Toldos; en un primer momento el juez de Garantías de San Isidro Rafael Lari le había dictado la prisión domiciliaria en ese convento y, tres años después, lo excarceló de oficio por el transcurrido, pero el cura se quedó viviendo allí.

Mercau, de 54 años, encabezaba el Hogar San Juan Diego, en El Talar de Pacheco, partido de Tigre, donde viven decenas de chicos de bajos recursos con familiares, víctimas de maltrato o abandono. En 2005 cinco adolescentes de entre 12 y 17 años que vivían en ese hogar acusaron al cura de haberlos obligado a mantener relaciones sexuales con él desde 2001.

Según uno de los testimonios, "en la madrugada nos venía a buscar y nos llevaba a su dormitorio, pasaba hasta dos veces por semana y el sábado empezaba con besos en la boca y después se rezarpaba".

En ese sentido, con la instrucción del fiscal Diego Molina Pico primero y de su colega Strauss después, la causa se tramitó por "corrupción reiterada de menores (cuatro hechos), abuso sexual agravado por acceso carnal reiterado (dos hechos), abuso sexual agravado por sometimiento sexual gravemente ultrajante, abuso sexual perpetrado en forma continuada y calificada por la condición de autor y convivencia preexistente con menores".

minutouno.com
1 de agosto de 2011 19:08