Estoy investigando sobre los perfumes, esa extraña combinaciòn de esencias y aceites o alcoholes que provocan que uno pueda adquirir maravillosas fragancias.
En Bombay, unos amigos me regalaron unas esecias de Pauchuly, compradas en una casa de un musulman que dice hacerlas artesanalmente.
Esto me induce a curiosear por la red y descubir un fantastico mundo donde se asocia la nobleza de un aroma exquisito con el concepto de belleza, olfato y buen gusto.
Me encontré con un artìculo por demás interesante, sobre el concepto de la pureza sexual, el olfato, el perfume y el mashiaj, esta en un link de torà, una organización religiosa judía; el artículo está firmado por Jaim Kramer y uno piensa, que modo tan interesante de leer la biblia y sus connotaciones, cuánto es lo que hay que aprender y aprehender. Parece ser que cada palabra en hebreo es algo vivo y no muerto como cuando se traduce al español.
Esto al mismo tiempo pone en crisis a los que decimos que sabemos sobre numerologia, porque la base de la numerologia se utiliza como método en la exegesis biblica en hebreo y es para encontrar raíces comunes, de ningun modo puede ser una reduccion de 0 a 9.
Veamos el articulo:
El puro sentido del olfato
La inmoralidad también tiene una base en la nariz. Anatómicamente, el sentido físico del olfato está asociado con el lóbulo límbico del cerebro, que es considerado como el lazo de unión entre los procesos cognoscitivos y emocionales, es decir, entre los pensamientos y los sentimientos. Dado que el impulso sexual es indudablemente una de las pasiones más fuertes del hombre, la cual impacta tanto en su mente como en sus emociones, fisiológicamente la nariz y el deseo sexual se encuentra interconectados.
En un sentido espiritual, el Rebe Najmán enseñaa que un sentido puro del olfato sólo puede obtenerse a través de la pureza sexual (Likutey Moharán I, 2:8). Allí donde falta la pureza sexual, la energía espiritual inevitablemente se desvanece. Esto, a su vez, afecta a la nariz, que representa la capacidad de filtrar y separar lo puro de lo impuro, tal como hemos visto.
La conexión entre la nariz y la inmoralidad puede verse en las palabras utilizadas por la Torá para prohibir el adulterio (Exodo 20:13, Lo tinaf, No cometerás adulterio . Comentan nuestros Sabios (Mejilta Itró) que la palabra TiNAF es una comBináción de las palabras TeiN AF (da la nariz), implicando la exhortación: ni siquiera huelas el perfume de [otra] mujer , pues esto lleva al adulterio.
El Talmud (Berajot 43b) enseña que el olfato está íntimamente relacionado con el alma. Esto se basa en la similitud entre las palabras Rúaj (alma; espíritu) y RéiaJ (perfume).
El Rebe Najmán observa (Likutey Moharán II, 1:12)que mientras un objeto con olor putrefacto es dejado quieto no emite su terrible hedor, pero cuando se lo mueve, puede comenzar a oler mal nuevamente, y quizás peor aún que antes. De manera similar, si un alma ha pecado, está envuelta en un terrible hedor. Al mover el alma hacia el arrepentimiento, el Tzadik debe saber cómo presentar su amonestación de manera tal que pueda despertarse el perfume natural del alma, pues una amonestación abusiva puede hacer que el alma hieda aún más (Likutey Moharán II, 8:1. En la lucha por la espiritualidad, uno debe buscar el bien y lo agradable, más que las restricciones y otros caminos que pueden desanimar a la persona en su búsqueda de la Divinidad. De esta manera uno alcanzará un nivel de pureza, emanando perfumes fragantes y respirando la belleza de la vida espiritual.