
Un niño palestino, Suleiman, de Nablus, fue diagnosticado (2004), cuando tenía ocho años, con Leucemia Aguda Mieloide (AML), cáncer agresivo de las células blancas mieloides, las cuales se multiplican con rapidez en la médula ósea impidiendo la producción normal de la sangre. Hubo una mejoría con la quimioterapia. Ese tratamiento lo recibió en Nablus.
En 2006 hubo reincidencia más agresiva. Se sometió a un tratamiento en Nablus, sin éxito, por lo que fue llevado a Hadassah para un trasplante de la médula ósea. Su hermana mayor, de 14 años, fue la donante ya que era 100% compatible. Regresó a su casa sano y feliz.
Después de 53 días, cuando regresó Suleiman para su chequeo de rutina, fue diagnosticado con la misma enfermedad. Su cuerpo rechazó la médula y la compatibilidad bajó a un 40%.
En cualquier hospital el procedimiento es informar al paciente que no hay nada que hacer. Sin embargo, Benjamin Gesundheit del Departamento de Trasplantes de la Médula Ósea, y el Prof. Reuven Or, jefe del Departamento BMT, optaron por someter al niño a un tratamiento poco convencional: Infusión de Linfocitos de un donante (que consiste en una forma de inmunoterapia adoptiva para ser implementada tras el trasplante de las células madres hematopoeticas). Los linfocitos de las células madres del donante original son propagados tras el trasplante para despertar una respuesta inmunológica contra el tumor y asegurar que siguen injertadas las células madres donadas. Ese tratamiento es un último recurso y se utilizó en pocos casos en el mundo, siendo su resultado positivo en pruebas con ratones. Se basa en el sistema inmunológico del paciente y es empleado cuando empeora antes de comenzar a mejorar.
Los médicos de Hadassah dejaron de administrar medicamentos a Suleiman. Se le administró una pequeña dosis de quimioterapia y una parte de la sangre de su hermana y medicamentos especiales para fortalecer sus reacciones inmunológicas.
El siguiente obstáculo fue la fase de GVH, etapa en la cual el cuerpo rechaza los elementos ajenos (en este caso, las células inmunológicas funcionales que se trasplantaron en la médula que no reconocen a las células invasoras foráneas) comenzando un ataque inmunológico. Suleiman recuperó, tras unas semanas, la compatibilidad entre la sangre de su hermana y la suya y, otra vez, resultó ser del 100%, después de 100 días de la operación del trasplante.
Dos años después, Suleiman es un niño saludable. Regresó al colegio y juega al fútbol, su deporte preferido antes de enfermarse.
Este caso fue publicado en el boletín más reciente del American Journal de Hematology
En 2006 hubo reincidencia más agresiva. Se sometió a un tratamiento en Nablus, sin éxito, por lo que fue llevado a Hadassah para un trasplante de la médula ósea. Su hermana mayor, de 14 años, fue la donante ya que era 100% compatible. Regresó a su casa sano y feliz.
Después de 53 días, cuando regresó Suleiman para su chequeo de rutina, fue diagnosticado con la misma enfermedad. Su cuerpo rechazó la médula y la compatibilidad bajó a un 40%.
En cualquier hospital el procedimiento es informar al paciente que no hay nada que hacer. Sin embargo, Benjamin Gesundheit del Departamento de Trasplantes de la Médula Ósea, y el Prof. Reuven Or, jefe del Departamento BMT, optaron por someter al niño a un tratamiento poco convencional: Infusión de Linfocitos de un donante (que consiste en una forma de inmunoterapia adoptiva para ser implementada tras el trasplante de las células madres hematopoeticas). Los linfocitos de las células madres del donante original son propagados tras el trasplante para despertar una respuesta inmunológica contra el tumor y asegurar que siguen injertadas las células madres donadas. Ese tratamiento es un último recurso y se utilizó en pocos casos en el mundo, siendo su resultado positivo en pruebas con ratones. Se basa en el sistema inmunológico del paciente y es empleado cuando empeora antes de comenzar a mejorar.
Los médicos de Hadassah dejaron de administrar medicamentos a Suleiman. Se le administró una pequeña dosis de quimioterapia y una parte de la sangre de su hermana y medicamentos especiales para fortalecer sus reacciones inmunológicas.
El siguiente obstáculo fue la fase de GVH, etapa en la cual el cuerpo rechaza los elementos ajenos (en este caso, las células inmunológicas funcionales que se trasplantaron en la médula que no reconocen a las células invasoras foráneas) comenzando un ataque inmunológico. Suleiman recuperó, tras unas semanas, la compatibilidad entre la sangre de su hermana y la suya y, otra vez, resultó ser del 100%, después de 100 días de la operación del trasplante.
Dos años después, Suleiman es un niño saludable. Regresó al colegio y juega al fútbol, su deporte preferido antes de enfermarse.
Este caso fue publicado en el boletín más reciente del American Journal de Hematology