Nicolás Copernico era un monje polaco y en su libro "De Revolutionibus", deja establecido que el sol se sitúa en el centro del universo; constatación provocativa y revolucionaria para la época donde el conocimiento de la teología valía más que la vida humana.
Galileo Galilei (1563-1642), reconocido actualmente como el padre de la física experimental, siguió el mismo derrotero de analisis cientifico que Copernico; pero su suerte lo llevó a ser perseguido por la Inquisición Romana; paradojas del destino histórico, Galileo era miembro de la Academia de Lincei, de donde se formó la Academia Pontificia de las Ciencias.
Este año 2009, la Unesco declaró el "Año Internacional de la Astronomía" y el vaticano, fiel al espíritu de los tiempos, coloca un busto de galileo en los jardines del palacio pontificio, al tiempo que presurosos, publican un libro donde "se demuestra" que el Cardenal Bellormino, lo salvó de la hoguera y "solo" lo condenó a arresto domiciliario hasta el final de sus dias.
Desde aquel atropello al libre pensamiento por el poder romano, pasaron 400 años, iguales años desde que Kepler estableciera las leyes de la mecanica celeste en su libro Astronomia Nova, y el avance arrollador de la investigación ya no pudo ser detenido.
El poder religioso fundamentado en dogmas (concepto que puede resumirse en: "dícese de aquello que no puede demostrarse pero que debe imponerse incluso con rigor y al extremo del asesinato en caso que peligre la religión romana secundado por los fieles laicos, terratenientes, economistas, financistas y militares, entre otros), durante mas de 1500 años ejerció este tipo de barbaries, Giordano Bruno lo puede testimoniar desde su también oxidado busto en la ciudad de roma.
La religión es un itinerario interior, la ciencia es una observación de lo exterior; un esfuerzo por comprender la mecanica de la naturaleza de las cosas, una comprobación que nace de preguntas, no de las justificaciones. Es un camino existencial no una adormidera metafisica; y en el cientifico, porque es libre y al mismo tiempo parte de una red de interdependencias, puede coexistir la existencialidad y la adormidera metafisica sin rencores.
Incuso esta verdad tan básica, los teólogos inspirados paradojicamente, por el divino espíritu, no pudieron intuir ni captar hace hace 400 años y me temo que ni aún hoy día. Que lejano está este pensamiento dogmático del hinduismo o del budismo, "peligrosas sectas" que infectan occidente y traen descontento y nihilismo a las almas, hundiendolas en un relativismo que los hace exclamar, pobre Galileo!