Monseñor Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal chilena, con motivo del bicentenario de la independencia de Chile, presentó a la presidente Bachelet una propuesta de indulto a los acusados y condenados por crimenes de lesa humanidad.
Según la propuesta de la Iglesia chilena, 60 militares condenados y otros 700 que están acusados de crímenes de lesa humanidad podrían ser indultados para el Bicentenario de la Independencia chilena, que será el año que viene.
Según la propuesta de la Iglesia chilena, 60 militares condenados y otros 700 que están acusados de crímenes de lesa humanidad podrían ser indultados para el Bicentenario de la Independencia chilena, que será el año que viene.
Noticia dolorosa, angustia que se instala y que no se resuelve. La muerte no tiene explicación y tampoco el asesino, solo podemos construir conjeturas que nos ayuden a sobrevivir. Leo una a una las paginas de las Memorias"Mi vida junto a Pablo Neruda" de su esposa Matilde Urritia; recorro una y otra vez cada línea, las personas de mi generación tenemos a Pablo Neruda, nuestro poeta, como la más alta bandera de dignidad combativa.
No puedo ignorar esta angustia. ¿Es posible que la iglesia una vez más como lo hace desde hace 500 años en nuestro continente se alié primero con los asesinos y luego, busque el perdón con la argucia de quien sabe pedir y encontrar el momento preciso?
Busco en mi memoria, encuentro los versos de Neruda:
Ay patria mía,
ay patria sin harapos
ay cuando y cuando despertare en tus brazos
empapado de mar y de rocío.
No puedo negar la devoción sin condiciones que siento por Chile y por mis amigos chilenos; yo sé aunque jamás hablamos sobre estas cuestiones, que ellos tienen mirada de compañeros. Para ellos, para los ojos dulce de "la" Vai, de "la" Radha o de "la" Vinito, hasta la victoria siempre!
Algo más:
¿Sabrá la iglesia que por ejemplo el templo de Hitzilopochila en el año 1487, fue inaugurado con la propiciación de 80.400 vidas humanas arrojadas al fuego del sacrificio y al altar donde se les sacaba el corazón y que esto ocurrió en cuatro días; a razón de 14 víctimas por minutos durante 96 horas. Una trágica masacre superior.