lunes, 24 de octubre de 2011

Juez Villafuerte Ruzo y un día de gloria

Ayer, más precisamente anoche, viví un acontecimiento histórico, Cristina lograba su reelección por más del 53 por ciento de los votos.
Con mi hijo de 17 años fuimos en subte y bajamos en el obelisco y de allí caminamos lentamente por Diagonal Norte hacia la Plaza de Mayo.
A medida que caminábamos se respiraba vientos de gloria. El proyecto nacional y popular cuatro años más para profundizar las políticas de equidad y justicia mientras el mundo se cae lamentablemente a pedazos.
Mientras caminábamos los cantos y bailes de la juventud nos contagiaba. No podía ser de otra forma, miles de personas espontáneamente con sus hijos en brazos iban a celebrar a la democracia y a una mujer coraje.
Para mis adentros pensaba: que estarán haciendo los del Opus Dei? y los Legionarios? Qué harán y dirán los amigos de los genocidas y los defensores de los obispos mentirosos y corruptos, amigos de los Massera y los Videla como Justo Laguna?
Recordé al Juez Villafuerte Ruzzo y sus arbitrariedades, las Causas, el Juzgado de San Nicolás, oscuro, gris, frío, desagradable; con una casdetta militar en el techo como si fuera un bunker; también recordé las palabras de SS Villafuerte Ruzo: usted estuvo detenido y torturado aquí donde presta declaración, si se siente mal, podemos pasar a otra oficina.
Un momento terrible.
Pero de pronto ya en la Plaza, próximo al Palco, me encuentro con mi bastón, intentando saltar y de bailar, pronto llegará la Presidenta re-electa.
Todo se desdibujó, si señor juez, yo puedo decir como el Presidente Kirschner: Y un día volvimos.
Seguiré cada minuto de estos cuatro años y más si es necesario buscando justicia por su persecución, esto no cambiará aunque deba salir a pedir dinero por las calles.
Finalmente, ni los genocidas, ni los cómplices de entonces ni los de ahora, No nos han vencido.