Ayer, más precisamente anoche, viví un acontecimiento histórico, Cristina lograba su reelección por más del 53 por ciento de los votos.
Con mi hijo de 17 años fuimos en subte y bajamos en el obelisco y de allí caminamos lentamente por Diagonal Norte hacia la Plaza de Mayo.
A medida que caminábamos se respiraba vientos de gloria. El proyecto nacional y popular cuatro años más para profundizar las políticas de equidad y justicia mientras el mundo se cae lamentablemente a pedazos.
Mientras caminábamos los cantos y bailes de la juventud nos contagiaba. No podía ser de otra forma, miles de personas espontáneamente con sus hijos en brazos iban a celebrar a la democracia y a una mujer coraje.
Para mis adentros pensaba: que estarán haciendo los del Opus Dei? y los Legionarios? Qué harán y dirán los amigos de los genocidas y los defensores de los obispos mentirosos y corruptos, amigos de los Massera y los Videla como Justo Laguna?
Recordé al Juez Villafuerte Ruzzo y sus arbitrariedades, las Causas, el Juzgado de San Nicolás, oscuro, gris, frío, desagradable; con una casdetta militar en el techo como si fuera un bunker; también recordé las palabras de SS Villafuerte Ruzo: usted estuvo detenido y torturado aquí donde presta declaración, si se siente mal, podemos pasar a otra oficina.
Un momento terrible.
Pero de pronto ya en la Plaza, próximo al Palco, me encuentro con mi bastón, intentando saltar y de bailar, pronto llegará la Presidenta re-electa.
Todo se desdibujó, si señor juez, yo puedo decir como el Presidente Kirschner: Y un día volvimos.
Seguiré cada minuto de estos cuatro años y más si es necesario buscando justicia por su persecución, esto no cambiará aunque deba salir a pedir dinero por las calles.
Finalmente, ni los genocidas, ni los cómplices de entonces ni los de ahora, No nos han vencido.