


Víctor como contarte ...
Ayer desperté con una sensación de tranquilidad y emoción...Habían muchas cosas que tenían que pasar para que el día y la actividad del Viejito Pascuero funcionara maravillosamente como queríamos, la confianza fue un estado que tu claramente me enviaste!
Desayuné con mis sobrinos, jugué un rato con ellos y luego me senté a realizar los llamados telefónicos para tratar de que todo marchara como habíamos planeado entre todos.
Ahí me di cuenta poco a poco, que lo que a cada uno ha realizado en la vida es para un minuto en el futuro...Yo había hecho los mismos llamados tantas veces para que las sesiones de fotos funcionaran según yo bien..., era lo mismo pero en otro formato, que los autos llegaran al lugar, que nada faltase como comidas, cámaras de fotos, regalos, amigos,
pero principalmente que lo que había sido el producto de la mente estuviese ahí y que el sueño del corazón se revelase en una tarde de sorpresas.
A eso de las 1 me junté con Karine, y con el dinero que Ale nos había pasado como vuelto de los juguetes, les compramos 128 cajitas de jugos de frutas, galletas con chocolates, las amadas papas fritas. Con el auto tan lleno de ilusión, comida y juguetes nos fuimos a buscar a todos los demás, que a las 2 de la tarde llegarían al Metro Colon. Y así uno a uno fueron llegando...
Juan Pablo muy puntual nos acompañó mientras Cynthia con su camioneta llegó con el TV de Jazmín y nos salvó del cúmulo de bolsas de regalos que nos tapaban la visión al manejar. Luego aparecieron Gaby con Jazmín, con las caras llenas de sonrisa, como quien llega a su primera invitación a un cumpleaños. Sólo faltaba Lunita, que apareció de pronto con su auto repleto, completo y asfixiado de pelotas de fútbol. Su carita se asomaba por una ventana pidiendo auxilio..., les sacaron un poco de pelotas hacia la milagrosa camioneta y nos repartimos los amigos para que nadie fuese solo en su auto.
En el camino al Jardín nos esperaban un tanto sufrientes, en medio de una ciudad aplastada por el calor seco, José Luis y Patricio quienes amablemente no dejaron que corriéramos con suerte propia y se hicieron responsables para que llegásemos al Jardín Infantil sin perdernos ni una sola vez...
La carretera nos recibió y en el auto colorado entró una vez más por esa carretera que bien tu conoces. A un lado de ésta estaba este jardín infantil esperándonos. Estaba justo a ese lado que tantas veces miré y me conmoví por la pobreza que se ve desde esa lejanía de cemento que nos separa. Ese límite de la ciudad que no nos hace ver el dolor del otro... esa lejanía que ponemos nosotros mismos al no acercarnos amorosamente a tenderle una al mano al otro.
Ayer esa distancia ya no existió, se rompió, y todos quedamos con un pedazo menos del corazón pero más crecidos como humanos, Una parte del mio quedó ahí y deseo que esté en cada mirada de cada niño que saludé y con quien jugué.
El Jardín infantil era hermoso, desde los recursos que les dan han hecho un trabajo de amor y de milagro. Sus salas hablaban de ellos de el amor de las "Tías" por ellos. Las profesoras no paraban de agradecernos por darle a sus niños un regalo, imagínate si ellos fueron quienes nos regalaron mucho mas!
Estaban todos sentaditos, ordenados y calladitos esperando a que les sirviéramos dulces y les repartiéramos los regalos...
La mejor parte fue cuando los abrieron y supieron que su día era especial porque eran dueños de una simple pelota o tenían una amiga muñeca que podría llevar a casa.
Sus caritas cambiaron y las nuestras estoy segura que también pelotas volaban y las niñitas no se separaban de su regalo.
Ciento que cada uno de nosotros hubiese dado mucho por haber podido compartir mucho mas rato con ellos, nos dieron tanto cariño, nos sorprendieron tanto con los regalos que nos tenía preparados. Unas coronas navideñas con los perritos para colgar la ropa, velitas hechas de papel brillante, CD¨s como adornos para colgar del Árbol de Navidad, posters con leyendas de amor...y lo mejor de todo su felicidad en el brillo de sus ojos.
Había llegado la hora de partir y con una emoción contenida todos salimos de "El Carrusel" transformado en los niños que un día fuimos, más felices y más concientes de que la vida es una oportunidad única para amar.
En el auto un silencio habló desde el corazón y dijo que todo que a uno le toca pasar en la vida...vale la pena por minutos como este y por descubrir que cada uno de los que participó fue necesario, nadie faltó a tu llamado, en mails, en energía, en aporte, en tiempo, en lo que pudo! Fue MILAGROSO, gracias por darle una lección a mi fe.