sábado, 30 de enero de 2010

El cristianismo y el yoga ¿que le parece? IV

YOGA: ¿Podemos separar el ejercicio de la filosofía?

Johanna Michaelsen

Extraído del libro “como corderos al matadero”

En Occidente existe una concepción equivocada del hatha- yoga, una de las 10 formas del YOGA que supuestamente nos llevan a la autorrealización, como una forma meramente neutral de hacer ejercicio físico, una relajante y efectiva alternativa para aquellos que aborrecen el footing y la gimnasia.
Sin embargo, el Hatha-yoga es “uno de los seis sistemas reconocidos en el hinduismo ortodoxo” y lo es por sus raíces religiosas y místicas. Es, además, una de las formas del yoga más difíciles y potencialmente peligrosas (espiritualmente). El término hatha se deriva del verbo hath, que significa “oprimir”… Lo que persigue la práctica del hatha-yoga es suprimir el flujo de las energías psíquicas a través de estos canales (de forma simbólica o psíquica, canales en ambos lados de la columna vertebral) forzando de ese modo a la serpiente de poder o a la fuerza kundalini a aflorar a través del canal psíquico central de la columna vertebral (el Shusuma) y a través de los chakras, que son los centros psíquicos de la energía y la personalidad humanas. Los occidentales creen erróneamente que pueden practicar Hatha-yoga separado de las creencias filosóficas y religiosas que lo subyacen. Esta es una idea absolutamente falsa…
“No puedes separar la filosofía de la práctica… Los movimientos son en sí mismos una forma de meditación. La practica continua de los ejercicios te llevarán con el tiempo hacia una perspectiva mística oriental, lo quieras tu o no. ¡Esto es lo que pretende!. Por definición no existe algo como el yoga “neutral”.

¿Yoga Inocente?

Por el Dr. John Ankerberg y el Dr. John Weldon

Cuando los occidentales emplean las técnicas del yoga con el objetivo de mejorar su salud, deberían entender que también pueden estar produciéndose cambios en ellos mismos que podrán tener dramáticas consecuencias espirituales que no serán para mejorar. Sin tener en cuenta la escuela o tradición espiritual, la práctica del yoga tiende a alterar la conciencia de las personas en una dirección oculta.

Incluso cuando el yoga es practicado de manera ingenua, puede producir transformaciones radicales con el paso del tiempo. Con el Hatha-yoga pueden tener lugar cambios de personalidad, mediante cambios en el cuerpo que influyen en la mente. Consideremos la historia de Christina Grof, quien, antes de experimentar con el yoga, era una típica ama de casa con una vida normal. Ella comenzó a practicar el yoga completamente confiada en que era una práctica que la ayudaría a llevar el embarazo. Después de todo, está muy extendida la idea de que “durante el embarazo, el yoga es muy beneficioso y te mantendrá relajada y flexible”

Pero lo que Christian Grof recibió fue mucho más que eso. Se encontró a sí misma pasando de ser una conservadora esposa de clase media a transformarse en una líder de la Nueva Era debido al Hatha-Yoga. Todo lo que tuvo que hacer fue seguir unas clases de ejercicios de hatha-yoga y lo que siguió la evolución lógica:

“Durante el nacimiento de mi primer hijo, para el que me había preparado mediante el método Lameze de respiración ( muy parecido al prayanama yógico), esta enorme fuerza espiritual salió de mí. Por supuesto, yo no lo entendía y me dieron morfina para pararlo tan pronto como mi bebé nació. Lo mismo me ocurrió cuando nació mi segundo hijo. Todo esto me llevó a más y más experiencias. Me introduje en el yoga aunque todavía desconocía sus raíces espirituales. Mi encuentro con el Swami Muktananda hizo saltar realmente lo oculto tras todo aquello. El sirvió como un catalizador para darme cuenta de aquello a lo que me había estado resistiendo, que era Kundalini (la fuerza universal de vida)”.

Por tanto, una inocente práctica rutinaria del yoga como ejercicio la condujeron a numerosas experiencias psíquicas que tuvieron el impacto acumulativo de cambiar radicalmente su vida. Se convirtió en discípula del gurú Muktananda y, como veremos, también en un líder del movimiento de la Nueva Era con una misión específica: atender a la gente que estuviera viviendo “emergencias espirituales” debidas a sus prácticas ocultas y ayudarles a interpretarlas adecuadamente y a integrar con éxito estas experiencias divinas en sus vidas.
En los inicios, sin embargo, cuando los síntomas normales del yoga kundalini emergieron en su vida, el pronóstico no fue bueno. Ella misma se encontraba en medio de una emergencia espiritual y se convenció de su propia demencia. “Estaba segura de que me dirigía a una vida de psicopatología. Temía estar volviéndome loca”.

Sin embargo, un asesoramiento por medio de las filosofias ocultas puso las cosas en la perspectiva adecuada. Su matrimonio se rompió, “lo que estaba destinado a ocurrir de todas formas”. Y el más tarde popular mitólogo Joseph Campbell la ayudó a reconocer que “La esquizofrenia se ahoga en las mismas aguas en las que la mística nada con gusto”. También la refirió al investigador en LSD y conciencia Stan Grof para que la asesorara.

El resto es historia. La pareja se casó y hoy coordinan 50 SEN (Redes de Emergencia Espiritual) centros de información regional alrededor del mundo. Han publicado también una gran cantidad de literatura dentro del campo del ocultismo y la metafísica. Su reinterpretación del fenómeno patológico inducido a través de prácticas ocultas –como una transformación espiritual positiva (una emergencia espiritual) –no solo ha ayudado a destapar y a legitimizar el ocultismo, sino que también ha inhibido el discernimiento de las verdades implícitas.
Por ejemplo, en el caso del Yoga Kundalini, los síntomas de enfermedad mental y de demonización son redefinidos de forma gratuita como manifestaciones de “mayor elevación” o conciencia de lo divino. Así que, no hay que cuestionar o temer el kundalini sino someterse a el y confiar sin reservas ya que es de hecho parte de la eterna sabiduría de la transformación evolutiva que es mucho más sabia que nosotros mismos. Un capítulo de un libro editado recientemente por Stan y Christina Grof, Emergencia Espiritual, revela una aproximación básica al asesoramiento SEN. El título es “When insanity is a blessing”( “Cuando la locura es una bendición”).

De modo que una lenta pero segura transformación inducida por el yoga catapultó precipitadamente a Christina en el mundo del ocultismo. A la larga, su inocente flirteo con el yoga alteró su vida por completo y la convirtió en una líder del movimiento de la Nueva Era, con influencia sobre cientos de miles de personas.

Consideraremos un ejemplo más de las potenciales consecuencias de la inocente práctica del yoga. Mientras Christina Grof utilizó el yoga como una ayuda en su embarazo, Carole, una del coautor Jhon Weldon, utilizó el yoga por razones medicas y de salud. Publicamos su historia en La oscuridad acechante: enfrentando la decepción oculta. Conocimos a Carole como resultado de intercambiar información con el famoso gurú indio Swami Rama. La siguiente información fue extraída del material que nos enviaron:
Carole estaba muy enferma y los médicos no eran capaces de encontrar la causa de su enfermedad.Cuando fue a un psicólogo-nutricionista que le recomendó un amigo, encontró en su oficina literatura sobre el Instituto Himalaya, del que el doctor era miembro. El Instituto fue fundado por el indio Swami Rama, uno de los gurús más estudiados científicamente, empezando por el famoso investigador del biofeedback y espiritista Dr. Elmer Green. Carole decidió ir al Instituto, donde comenzó a tomar clases de hatha-yoga. Con el tiempo, fue iniciada y recibió su mantra, o palabra del poder oculto, por el Swami Rama. Al poner sus manos sobre su cabeza, comenzó la típica transferencia de “energía oculta” (denominada shaktipat diksha). Carole estaba en el cielo.

“Corrientes de energía eléctrica comenzaron a atravesar mi cabeza y a bajar hacia mi cuerpo… Era como si un hechizo me hubiera sobrevenido, la dicha que sentí era como si Dios me hubiera tocado. El poder que había venido de sus manos, y simplemente al estar en su presencia, me arrastro hacia él de forma irresistible.

La noche después de recibir su mantra, Carole fue visitada por un ser espiritual que afirmaba ser el espíritu del Swami Rama. Aunque en su Iglesia nadie había mencionado nunca el mundo de los espíritus (no creían en tales cosas), Carole sintió que esta era la forma de comulgar directamente con Dios. Ella experimentó las maravillosas y poderosas fuerzas y energías (de poder), mientras en su mente entraban pensamientos con una fuerza como magnética.

"Alrededor de mi cuerpo vibraban corrientes eléctricas y se movían luego en mi mano, las corrientes sacudían mi mano y con fuerza, pensamientos casi cautivadores asaltaban mi mente: “Medita, medita, quiero hablar contigo”. Era un milagro. Me estaba comunicando con el mundo espiritual. Había encontrado a Dios. Sentada en la oscuridad de mi sala de estar comencé a recitar mi mantra. Una presencia pareció inundar la habitación. Empecé a tener visiones de ser uno con el Universo y entonces se iban los pensamientos magnéticos y oía una voz, que parecía la del Swami Rama, que me decía que se estaba comunicando conmigo mediante un viaje astral”

Pasada una semana, después de meditar muchas horas cada día y todavía en comunicación constante con este espíritu, unas fuerzas vinieron sobre mi y me dieron poder para hacer posturas del yoga; flotaba con ellas, me daban incluso mayor respiración… posturas que antes me hubieran resultado muy dolorosas”

Sin embargo, después de dos semanas de meditación yoga diaria, Carole se sentía hundida en una pesadilla de completo horror y miedos. Voces que decían ser de ángeles se convirtieron en terroríficas, incluso demoníacas. Era brutalmente asaltada por espíritus, tanto física como espiritualmente. Durante la meditación, en medio de una violenta sacudida, podía sentir que la misma energía que recibió en la iniciación, energía que ahora se sentía como algo personal, estaba intentando separar su ser vital de su cuerpo físico, en sus propias palabras para “ literalmente separar la vida del caparazón de mi cuerpo”. Ella sintió un sobrecogedor e implacable odio dirigido hacia ella desde “esta energía” como si “monstruos del otro mundo intentaran llevarse mi propia alma de mi misma, causando un dolor insoportable, rasgando y desgarrando lo más profundo de mi ser”

El tormento y el sofoco intermitente parecían no acabar nunca; su miedo aumentaba cuando se daba cuenta de que no había nadie para ayudarla. Finalmente, el ataque remitió. Pero este fue el primero de muchos otros.

Parecía que nada podría parar los ataques. Sus ruegos a los espíritus no eran escuchados; su marido no tenía poder. Su padre quería que visitara a un psiquiatra; otros dudaban de que estuviera cuerda. Desesperada, su madre contactó con unos parapsicólogos amigos de una Iglesia local de Unity School of Christianity. Ellos impusieron sus manos sobre Carole y mandaron que la “divinidad en ella” la entregara, pero fue en vano.

El Doctor C. Norman Shealy, M.D., PhD, entró en escena. El es un notable neurocirujano, antiguo profesor de la Universidad de Harvard, en el pasado presidente de la Asociación de Medicina Holística Americana, y autor de “la medicina oculta puede salvar tu vida”. El doctor Chealy trabaja también con videntes y espiritistas como Carolina Miss. Cuando el Dr. Shealy fue incapaz de ayudarla, la remitió al Dr. Robert Leitchman, M.D., un espiritista que es coautor de varias docenas de libros recibidos por la revelación de los espíritus.

Leitchman admitió que la situación de Carole no era poco común entre los seguidores de los gurús orientales. El incluso le dijo que algunos habían muerto como resultado de ataques sobrenaturales semejantes. Pero, de nuevo, fue incapaz de ayudarla. Sus instrucciones como visualizarse a si misma en la blanca luz de Cristo protectora, fueron inútiles. Para entonces, Carole estaba cerca del final.
“Tuve que soportar la tortura, incapaz de liberarme a mi misma. Para los de mi entorno yo estaba loca. Nadie me creía y nadie podía liberarme. La desesperación que sentía era insoportable. Nadie me creía a excepción de los parapsicólogos… pero ellos no podían hacer nada. Estaba indefensa frente a estos ataques inacabables…cientos de presencias llenaban mi habitación, que se llenaba sola de un espeso aire helado, mi cuerpo empapado de sudor mientras todo mi ser luchaba contra ellos”
Tras pasar varias semanas con mis padres, decidimos que quizás podía intentar regresar a casa. Pero esa noche los espíritus empezaron a mostrar todo su poder. Primero, contra mi cráneo. Sentí como si intentaran cascarlo para abrirlo, como si el aire estuviera cortando mi cerebro. Una presión increíble estaba siendo ejercida sobre mi espalda y mi pecho, empujando como con una llave inglesa. Sentí como si estuvieran intentando desarticular mi hombro, intentando dejarme ciega presionando sobre mis ojos, apretando mi garganta para asfixiarme. Llena de miedo y exhausta, al borde de la muerte, le grité a mi marido: Me muero, no puedo más. Llévame al hospital. Me llevaron al hospital y me eché como un perro asustado encogido en su carrito.Casi no podía hablar pero al menos los espíritus se habían ido… temporalmente. El doctor de guardia me recomendó que me viera un psiquiatra a la mañana siguiente. Me dijo que estaba dismulando algunos problemas profundos con ese “hablar de espíritus malignos”, “el demonio no existe”, me dijo fríamente.

Carole fue admitida en el hospital pero, una vez más, nadie la pudo ayudar. Los ataques remitieron finalmente y fue dada de alta. Al llegar a casa, los ataques empezaron otra vez. Más tormentos inimaginables. Aunque estaba aterrorizada ante la muerte, deseaba morirse. Deseando que acabara su vida pero demasiado asustada de morirse, fue de nuevo al hospital. Una vez más, fue llevada a una habitación bajo vigilancia. Aquí sentía que se moriría sola y atormentada.

Pero hoy Carole está viva y está bien. Incluso su psiquiatra está impresionado ante su milagrosa transformación. Tiene una salud perfecta, tanto de cuerpo como de mente.

¿Cómo encontró Carole la libertad?. Nadie había sido capaz de ayudarla. Hoy Carole atribuye a Jesucristo Vivo el estar sana y con vida, El la salvó de un estado desesperado. Reflexionando sobre su testimonio, asombra que tan terrible destrucción haya podido obtenerse de una supuestamente simple e inofensiva forma de meditación de yoga.

Sucesos como éste demuestran que el yoga va más allá de lo que parece. Tanto si el yoga puede dar alguna desconocida respuesta psicoespiritual o fisiológica, o si se producen cambios espiritualmente, o ambas cosas a la vez, pocos podrán negar que el yoga es una disciplina espiritual poderosa que ha sido utilizada desde hace milenios para obtener objetivos ocultos paganos. Según avanzamos, entenderemos mejor las razones de todo esto.

Notas:
1. Ann Hill, ed., A Visual Encyclopedia of Unconventional Medicine, New York: Crown Publishers, 1979, p. 223.
2. Brian Inglis, Ruth West, The Alternative Health Guide, New York, NY: Alfred A. Knopf, 1983, p. 143.
3. Stan and Christina Grof, "Spiritual Emergencies," Yoga Journal, July-August 1984, p. 40.
4. Stanislav Grof, Christina Grof (eds), Spiritual Emergency, Los Angeles, CA: J. P. Tarcher, 1989.
5. Grof, Yoga Journal, p. 41.
6. cf. Grof, Spiritual Emergency, p. 227.
7. Ibid., pp. 77-97.
8. John Ankerberg, John Weldon, The Coming Darkness: Confronting Occult Deception, Eugene, OR: Harvest House Publishers, 1993.

.¿SON COMPATIBLES? Yoga & Cristianismo

New Oxford Revue - Febrero 2006
Por Joel S. Peters



Joel S. Peters enseña Teología en un Instituto católico de segunda enseñanza en Montvale, New Jersey.

No es poco común en estos días ver propaganda y promociones del yoga. Abundan los libros sobre el yoga; abundan los sitios en el Internet que se ocupan de su filosofía y práctica; y seminarios de divulgación son rutinariamente ofrecidos en gimnasios, clubs de salud e, incluso, en algunas instituciones católicas. Ha penetrado tan exitosamente en nuestra cultura que incluso a mucha gente no se le mueve ni un pelo cuando eso se menciona. De hecho algunos cristianos han incorporado al yoga a sus vidas y admiran su propia actitud "inclusiva", o bien no ven nada incorrecto con practicar el yoga y estarían muy sorprendidos de saber que representa alguna amenaza espiritual de cualquier tipo.

Es precisamente a causa de esta ignorancia sobre el yoga -- de parte de quienes se declaran cristianos -- que elegí escribir este artículo. No tengo dudas que la vasta mayoría de creyentes que practican el yoga es felizmente inconsciente respecto de su verdadera naturaleza y propósitos y que probablemente lo vea como "simplemente ejercicio". Pero en eso radica su mayor peligro. Cuando el yoga es reducido a una mera disciplina corporal, con poca o ninguna relación con sus fundamentos espirituales, corremos el riesgo de ser engañados sobre algo que puede tener mucho que ver sobre nuestro bienestar espiritual.

¿Qué es el yoga?

Los orígenes del yoga se remontan hasta 5.000 años y durante mucho tiempo sus principios se difundieron a través de la transmisión oral. Finalmente esta tradición fue puesta por escrito y entonces el yoga hizo su aparición en los cuatro antiguos textos hindúes conocidos como los Vedas, el más antiguo de los cuales data del 1.500 a.C. Más tarde, un individuo llamado Patañjali compiló y codificó la suma total del saber sobre el yoga. Las fuentes discrepan sobre cuándo ocurrió esto, con fechas que van del siglo IV a.C. al II d.C. Su obra, llamada el Yoga Sutra, es el texto de más autoridad sobre el yoga, reconocido por todas sus escuelas.

La palabra "yoga" deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa "unión" o "uncir". El sánscrito es la lengua antigua del hinduismo y por tanto no debería sorprender el saber que el yoga está relacionado inseparablemente con esta religión. En realidad, el significado de "yoga" es muy similar a la palabra latina religio, de la que deriva nuestra palabra "religión" -- que significa "sujetar" o "atar". En el caso de ambas palabras, la clara implicación es que la persona ha sido "acoplada" o "ligada" a algo espiritual. Más significativa es aún la razón por la cual se ha desarrollado el yoga.

En el hinduismo existen tres vías para la salvación: las obras (ritos, obligaciones, y ceremonias que deben agregarse al propio mérito), el conocimiento (la comprensión de que la verdadera causa del mal y la miseria no es el pecado sino la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de nuestra existencia) y la devoción (la adoración a los dioses y diosas hindúes). Son los brahmanes o casta sacerdotal (el estado social más alto) los que en la sociedad hindú, los que más frecuentemente utilizan la vía del conocimiento. Dentro de ella, existen tres escuelas filosóficas: vedanta, sankhya y yoga. De modo que, dicho con sencillez, el yoga es un sistema de la filosofía hinduista diseñado para conducir a quien lo practica al alumbramiento espiritual o la salvación. Dentro de este proceso, el mecanismo específico es la utilización de posturas físicas (asanas), unidas a ejercicios respiratorios que son específicamente diseñados para estimular la meditación y alterar el estado de la propia conciencia a fin de que quien lo practica alcance la unión con una "realidad superior".

Si bien es ajeno al propósito de este artículo tratar los diversos tipos de yoga, es relevante notar que, no obstante que los componentes dentro de sus ramas pueden variar, su objetivo final es el mismo, a saber, la alteración de la propia conciencia para alcanzar un estado espiritual.

Pero los recursos bibliográficos sobre el yoga ¿No repudian la conexión religiosa?
Ciertamente, Ud. encontrará negaciones de parte de algunos autores e instructores sobre cualquier conexión entre el yoga y la religión. Considere los siguientes ejemplos: "el yoga no es una religión, por lo tanto puede ser practicada en armonía con cualquier creencia religiosa". (Rammurti S. Mishra, Fundamentals of Yoga) "El yoga es un sistema integral sobre cómo vivir nuestras vidas. Él nos conduce hacia una completa nueva forma de vida. No es una religión, por tanto puede ser combinada con una religión para incrementar la riqueza de cualquier tradición" (Mischala Joy Devi, The Healing Path of Yoga). "Algunos piensan que el yoga es calisténico, compendiado en los pies arriba, la postura de loto u otra pose en forma de rosquilla. Otros piensan que es un sistema de meditación. Sin embargo hay quienes lo miran, quizás con temor, como una religión. Todos estos estereotipos son falsos". (Georg Feuerstein y Stephan Bodian, editores, Living Yoga). "De todos modos ¿qué es el yoga? No es sólo relajación, sólo respiración o sólo meditación. No es sólo cruzar las piernas, cerrar los ojos, juntar los pulgares y índices y cantar ‘Om…’ Y ciertamente no es un culto o una religión" (Larry Payne y Richard Usatine, Yoga Rx).

Todos son reconocidos maestros del yoga y sin embargo uno puede no menos que detenerse ante la incongruencia de sus negaticiones sobre las conexiones religiosas del yoga y el material que exponen en sus libros, el cual muestra claramente cómo la práctica del yoga tiende, formalmente, hacia un fin espiritual dentro del contexto de una visión universal propiamente hindú. Y si el yoga no es realmente una religión, entonces ¿cómo explicamos el hecho que tenga un papel prominente en los Vedas, el Bhagavad-Gita y los Upanishads, que son libros sagrados hindúes? De modo que esas negaciones son, en el mejor de los casos, ignorancia de parte de esos autores (lo que es insostenible a la luz del nivel de estos maestros del yoga) y en el peor de los casos, un deliberado falseamiento de lo que realmente es el yoga. Ambas explicaciones presentan problemas.

¿Por qué la práctica del yoga es un problema para un cristiano?
En el corazón del hinduismo hay una visión monástica -- la que sostiene que toda realidad es, en última instancia, una sola y que ella tiene una común "esencia" divina. En otras palabras, mi propio ser o identidad tiene en realidad la misma identidad que todos los otros seres. Aunque las etiquetas para esta esencia varían (p.e., ser universal, conciencia cósmica, ser eterno, etc.), conllevan el mismo concepto básico, a saber, que el universo es entendido como una energía eterna, divina y espiritual, y que todas las entidades existentes -- incluyendo los humanos -- son extensiones de ella. El yoga es el vehículo que une al practicante (varón=yogi, mujer=yogini) con esta energía cósmica. La tarea del yogi es, por tanto, doble: (1) descartar la noción "errónea" de que cada persona es un ser único distinto del resto de la creación, y (2) "hacerse uno" con esta energía cósmica conocida también como realidad superior.

Los cristianos profesos deberían ya estar advirtiendo que la visión mencionada es ajena -- incluso diametralmente opuesta -- a la suya propia. De modo que el contexto real que define al yoga está desviado radicalmente de la percepción cristiana de la realidad, por medio de la cual el creyente en Cristo debe reconocer ciertamente que: (a) él es, realmente, una creación única de Dios, (b) ni el hombre ni el universo creados son divinos, y (c) la finalidad de esta vida es el crecimiento en la propia relación con un Creador personal, amoroso y divino que, aunque eternamente distinto de lo que ha creado, nos convoca a entrar en Su compañía. La discrepancia entre estas dos visiones no puede ser más grande.

Pero ¿no es posible lograr los beneficios corporales del yoga dejando de lado los aspectos religiosos?

Esta pregunta es engañosa y revela cierta ignorancia por parte de quien la formula. Es engañosa porque presupone que puede plantearse una dicotomía entre las posturas físicas del yoga y su espiritualidad subyacente; revela ignorancia porque el cristiano practicante que la pregunta, muy probablemente no ha investigado previamente al yoga. Si lo hubiese hecho, debería haberse dado cuenta que es, en su verdadera naturaleza, una práctica de la religión hindú.

Sugerir que uno puede obtener del yoga solo beneficios corporales sin ser afectado -- de alguna forma -- por su inherente fundamento espiritual, es errar el golpe. El yoga no trata, primordialmente, de la flexibilización del cuerpo; pero sí del uso de los medios físicos para llegar a un fin espiritual. Por lo tanto el problema de separar en él lo físico de lo espiritual es en verdad una contradicción en sus propios términos. De hecho, si uno consulta la masiva cantidad de material disponible, se hace patentemente claro que las consideraciones referidas a los beneficios físicos son secundarias. Normalmente, el yoga es presentado como algo que trata primordialmente de actualizar el potencial espiritual propio, logrando "libertad", trascendiendo el ego y cosas semejantes.
Quizás por analogía, un católico preguntaría si es posible recibir la Eucaristía y no ser participe de algo religioso. O planteémoslo de otra manera. Si un ateo toma y consume una Hostia consagrada ¿podemos sostener que no ha recibido el Cuerpo de Cristo porque no cree que sea lo que es? ¿Podríamos afirmar que simplemente ha "experimentado los mecanismos físicos" de recibirlo pero no se ha involucrado en una actividad espiritual? Técnicamente hablando, la Eucaristía tiene una realidad espiritual independiente de las creencias de quien la recibe, y yo propongo que lo mismo ocurre con el yoga. Así como la presencia real de Cristo está contenida dentro de la Hostia consagrada, independientemente de si quien la recibe cree o no, así también el yoga tiene un componente espiritual que es real, independientemente del propósito específico de quien lo practica.

"Pero, espere" -- dice Ud. -- "He estado practicando yoga desde hace un tiempo, y como resultado me he vuelto más pacífico y ha sobre mi tenido un efecto positivo de bienestar físico. Y ciertamente no me ha apartado de mi fe católica". Bien, nuevamente no puedo negar que el yoga produce efectos físicos en la gente, pero sospecho que sus efectos espirituales deben ser más sutiles y por ende más esquivos de identificar. Téngase en cuenta que los seres humanos somos espíritus encarnados, de modo que cuando nos involucramos en una actividad espiritual ella debe naturalmente producir algún tipo de resultado.

Entonces el asunto se convierte en una cuestión sobre qué tipo de impacto debe producir el yoga en los cristianos que lo practican y si sus beneficiosos efectos corporales significan o no que el practicante cristiano está espiritualmente "okay". Aumentar la elasticidad corporal o intensificar la paz mental no revelan realmente nada sobre el estado objetivo del alma de uno, de modo que el último barómetro sobre cualquier práctica espiritual desde un punto de vista católico es: este empeño ¿me está conduciendo a una más profunda relación con Cristo? Considerando el propósito expreso del yoga, es extremadamente difícil responder afirmativamente a esta pregunta.

¿Tiene la iglesia católica algo que decir formalmente sobre el yoga?

Sí. En la Carta a los obispos de la iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, de 1989 (de ahora en adelante: “Aspectos”), la Congregación para la Doctrina de la Fe se centra en varias prácticas espirituales orientales y en su inclusión en la vida espiritual de los cristianos. En una nota al pie de página en el número 2, Aspectos afirma específicamente que "Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. De modo que claramente, el magisterio tiene en su mente al yoga al afrontar la cuestión de los cristianos que utilizan prácticas espirituales orientales.

No obstante que este documento no condena expresamente al yoga, recomienda repetidamente prudencia en el uso de prácticas espirituales, meditativas o místicas que estén desprovistas de un contexto claramente cristiano. Por ejemplo, el número 12 afirma: "estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo". También afirma que los aspectos corporales (como, por ejemplo, las posturas en el yoga) pueden afectar nuestra espiritualidad: "La experiencia humana demuestra que la posición y la actitud del cuerpo no dejan de tener influencia sobre el recogimiento y la disposición del espíritu. Esto constituye un dato al que han prestado atención algunos escritores espirituales del Oriente y del Occidente cristiano". (#26)
De entre todas las observaciones del documento, la más digna de atención es la tan cruda sobre que la euforia espiritual y física -- que debería resultar de la práctica del yoga -- no es siempre lo que parece ser: "Algunos ejercicios físicos producen automáticamente sensaciones de quietud o de distensión, sentimientos gratificantes y, quizá, hasta fenómenos de luz y calor similares a un bienestar espiritual. Confundirlos con auténticas consolaciones del Espíritu Santo sería un modo totalmente erróneo de concebir el camino espiritual. Atribuirles significados simbólicos típicos de la experiencia mística, cuando la actitud moral del interesado no se corresponde con ella, representaría una especie de esquizofrenia mental que puede conducir incluso a disturbios psíquicos y, en ocasiones, aberraciones morales". (#28)
En el 2003, el Consejo Pontificio de la Iglesia Católica para el Diálogo Interreligioso publicó un documento titulado Jesucristo: Portador del Agua de la Vida (de aquí en adelante: “Portador”). Aunque está centrado en el movimiento de la Nueva Era, encontramos incluido nuevamente el tema del yoga: "Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.". (#2,1)

Como en Aspectos, que lo precedió, Portador aconseja cuidado en el uso de prácticas no cristianas, pero va un escalón más arriba al poner en duda el verdadero contexto que precede a algo como el yoga: "Sería insensato, además de falso, decir que todo lo relacionado con este movimiento es bueno, o que es malo todo lo que se refiere a él. No obstante, dada la visión subyacente a la religiosidad de la Nueva Era, en términos generales es difícil reconciliarla con la doctrina y la espiritualidad cristianas". (#2)
Esta "visión subyacente" guarda un sorprendente parecido con la cosmovisión hindú y muchos de los términos y conceptos utilizados dentro del movimiento de la Nueva Era transmiten esencialmente la misma realidad que constituye el objetivo del yoga: un estado de conciencia alterado que es como un medio para una experiencia trascendente, espiritual. El problema es que ese contexto es totalmente extraño a la concepción cristiana sobre la naturaleza y propósitos de la oración, meditación y experiencia mística. Más aún, la sola noción de seres humanos uniéndose con una conciencia cósmica divina contradice lo que la iglesia afirma acerca de una verdadera experiencia mística: "Para aproximarse a ese misterio de la unión con Dios, que los Padres griegos llamaban divinización del hombre, y para comprender con precisión las modalidades en que se realiza, es preciso ante todo tener presente que el hombre es esencialmente criatura y como tal permanece para siempre, de tal forma que nunca será posible una absorción del yo humano en el Yo divino, ni siquiera en los más altos estados de gracia". (Aspectos, #14; énfasis agregado)

Para aquellos cristianos que quizás deseen usar las técnicas de meditación del yoga como una preparación o una ayuda para rezar, deberíamos estar bien atentos a la verdadera naturaleza de toda actividad espiritual: "la oración cristiana está siempre determinada por la estructura de la fe cristiana, en la que resplandece la verdad mismas de Dios y de la criatura. Por eso se configura, propiamente hablando, como un diálogo personal, íntimo y profundo, entre el hombre y Dios. La oración cristiana expresa, pues, la comunión de las criaturas redimidas con la vida íntima de las Personas trinitarias". (Aspectos, #3) Debemos ser igualmente cuidadosos sobre la diferencia fundamental entre las experiencias místicas cristiana e hindú: "Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo.

Así, « mística » no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser". (Portador, #3.4)


¿Hay otros peligros asociados con el yoga?

Sí. Recuerde que Aspectos afirmaba que una discrepancia entre una experiencia mística y el estado del alma de una persona podía derivar en "disturbios psíquicos". En otras palabras, una persona que está experimentando realmente un fenómeno místico pero que no está profundamente fundado en Cristo se enfrentará con algunas anomalías espirituales serias. No debería entonces sorprendernos, el descubrir que los fenómenos psíquicos son parte integrante de los "beneficios" del yoga. Por ejemplo, Rammurti S. Mishra (citado anteriormente) afirma que a través del yoga una persona puede "adquirir el poder de ver y conocer sin la ayuda de otros sentidos…", "conocer acontecimientos pasados e incidentes futuros…", "abrir en ti el tercer ojo, que es llamado…[el] ‘ojo divino’", experimentar auras y cuerpos astrales que "vienen a servirlo [al yogi]" y obtener poderes de clariaudiencia y clarividencia. Uno sólo tiene que hojear las páginas del Antiguo Testamento para ver que tales habilidades son realmente poderes ocultos y que están condenados por Dios en la forma más inequívoca y enérgica. (Lev. 19:26,31; Deut. 18:9-14; 2 Reyes 17:13-15, 17-18; 2 Crón. 33:1-2,6)

De los cuatro maestros de yoga citados anteriormente, Mishra no es el único en afirmar que el yoga puede desarrollar las capacidades psíquicas de una persona o someterla a fenómenos psíquicos. Feuerstein y Bodian observan que las experiencias posibles por medio del yoga incluyen "sueños lúcidos, estados incorpóreos, clarividencia, y otras facultades psíquicas, como así también éxtasis, estados místicos y, en el ápice de todas ellas, alumbramiento".

Silva, Mira y Shyam Mehta, en Yoga: The Iyengar Way, nos dicen que "Los estados elevados de conciencia [en el yoga]…resultan en sabiduría espiritual. También brindan varios logros supranormales (siddhis), de acuerdo con el objetivo de la meditación. Algunos están dentro de la gama de las experiencias humanas, como la clarividencia y la capacidad de leer las mentes".

Dadas estas cándidas admisiones hechas por maestros de yoga, de que su práctica tiene como una consecuencia inevitable el desarrollo de las capacidades psíquicas -- en realidad, es su objetivo real – le queda al cristiano creyente un serio dilema moral y espiritual: ¿Debe desarrollar una actividad cuyo objetivo final es cultivar "poderes" que Dios expresamente condena? No debe negarse el hecho que el yoga fomenta estas capacidades y tampoco hay que ocultar el hecho que Dios nos dice que ellas son espiritualmente dañinas para sus criaturas.


Conclusión

El yoga está inextricablemente fundado en una filosofía y en una visión que son substancialmente contrarias a la fe cristiana. Su propósito expreso es alcanzar estados alterados de la conciencia que conduzcan a un "alumbramiento" espiritual. Quizás el peligro latente para los cristianos que lo practican esté bien resumido en la honesta admisión de Feuerstein y Bodian: "En verdad, muchos aspectos del yoga tienen un sabor hindú, como los mantras sánscritos (sonidos sagrados) que los practicantes deben recitar en voz alta o repetir mentalmente, o las ideas sobre la retribución moral (karma) o la reencarnación…. Las personas de cualquier creencia religiosa o espiritual, lo mismo que los mentalmente abiertos agnósticos, pueden practicar el yoga con gran provecho. No obstante, ellos tienden a tener tipos de experiencias yoguísticas que al final los llevan a considerar, si no adoptar, las teorías ofrecidas por la tradición del yoga" (énfasis agregado). ¡Oh! Y yo pensaba que el yoga era sólo un ejercicio físico.