jueves, 27 de agosto de 2009

Antes de la despedida

Recibo muchas llamadas telefónicas y buenos amigos me despiden, en unas horas comienzo el largo viaje tan lleno de esperanzas y de promesas.
Gabriela se comunica varias veces, hay que dejar los ultimos detalles arreglados, su profesión de abogada es un clamor al cielo: no todo se resume en leyes y poderes ante notarios; pero aquí estoy, camino y me siento y espero pacientemente los desafíos que plantea los bordes de leyes y reglamentaciones desconocidas para un simple mortal como yo. Gabriela insiste y no repara en mi fatiga o sí, pero continúa con sus reclamaciones. Pienso mientras espero en la antesala de la notaría, "me vengaré de mi buena amiga y le dedicaré unas líneas antes de la despedida". Pues aquí están. Todos mis buenos amigos deben saber que mi otra amiga Gabriela no por capricho sino más bien por necesidad, me reclama un último esfuerzo antes de partir y yo estoy literalmente cansado.
¿Es suficiente ésto? Pues no, porque seria una injusticia no escribir que es una buena amiga y una buena socia y una excelente profesional y, lo más importante, "no me cobra un solo centavo."