martes, 5 de enero de 2010

Delfines = "personas no humanas"

¿ Será esta otra conspiración filosófica-espiritualista con un alarmante relativismo de orientaciòn marxista trokista, maoista de origen hindù budista? ¿ Habrán decodificado la información de los cantos vedicos patrimonio cultural de la humanidad o del Canon Budista Pali?
Esto nos pone en una situacion de perplejidad, estoy tentado de pedir se habilite el periodo de ferias para adjuntar esta gravìsima denuncia que atenta contra el establecido. Propondría que Thomas White sea investigado por proponer que los delfines deben tener "derechos", cuestión subversiva que se debería erradicar por peligrosa.


Hasta ahora los delfines han sido considerados como uno de los animales más inteligentes del mundo, pero muchos científicos los han situado por debajo de los chimpancés.

No obstante, una serie de estudios recientes de comportamiento sugieren que los delfines -sobre todo los de nariz de botella- son los más inteligentes de las dos especies.

Los científicos que llevaron a cabo las investigaciones creen que son tan inteligentes que deberían ser tratados como "personas no humanas"

Algunos de estos mamíferos pueden alcanzar el nivel de inteligencia de un niño de tres años.

Según ellos es moralmente inaceptable mantener a estos mamíferos cautivos en parques de atracciones o matarlos para alimento o por accidente durante actividades pesqueras.

Tamaño del cerebro

"Muchos cerebros de delfines son más grandes que los de los humanos" dijo Lori Marino de la Universidad de Emory en Atlanta, quien utilizó imágenes de resonancias magnéticas para mapear el cerebro de especies de delfines y compararlo con el de los primates.

"La neuroanatomía sugiere continuidad psicológica entre humanos y delfines y tiene implicaciones profundas para la ética de la interacción entre ambos", añadió.

Pero el tamaño es sólo un factor.

Lo que Marino y sus colegas hallaron fue que la corteza cerebral y la neocorteza cerebral de los delfines de nariz de botella era tan grande que "la anatomía que evalúa la capacidad cognitiva lo ubica segundo después del cerebro humano."

Personalidad propia

Los estudios también revelaron que los delfines tienen una personalidad propia y pueden pensar a futuro. También dejaron claro que son animales culturales que pueden aprender nuevos tipos de comportamiento entre ellos.

Delfín

Para algunos científicos es moralmente inaceptable mantener a los delfines en parques de atracciones.

En uno de los estudios, Diana Reiss, profesora de psicología en el Hunter College de la City University de Nueva York, mostró que los delfines de nariz de botella podían reconocerse en un espejo y utilizarlo para inspeccionar varias partes de su cuerpo, una habilidad que se creía que estaba limitada a los humanos y los simios.

En otro estudio, averiguó que los animales en cautiverio tienen una habilidad para aprender un idioma rudimentario basado en símbolos.

En un caso reciente, un delfín que fue rescatado de su habitat natural, fue enseñado a andar sobre su cola, en las tres semanas que duró su recuperación en un acuario de Australia.

Después de que el animal fuera puesto en libertad, los científicos se quedaron atónitos cuando vieron cómo se extendió el truco entre los delfines que se encontraban en estado salvaje, que lo habían aprendido del que estuvo en cautiverio.

Marino y Reiss presentarán sus hallazgos en una conferencia que se celebrará en la ciudad estadounidense de San Diego el próximo mes.

Al evento asistirá Thomas White, profesor de ética de la Universidad Maymount Loyola de Los Ángeles, quien en varias ocasiones ha sugerido que los delfines tendrían que tener derechos.

BBC noticias

lunes, 4 de enero de 2010

Un primo hermano de Chanchobarro

Como ustedes saben mis amigos, Chanchobarro es el denunciante compulsivo, tercero fabulador que me persigue junto al Juez Federal por mis ideas filosoficas-espirituales, aquí les presento a un primo hermano para que vean la calaña de estos "don nadie"
Pagina 12, Raúl Kollmann

La causa por enriquecimiento ilícito de Néstor y Cristina Kirchner parece cerrada, pero todavía hay polémicas en marcha. El denunciante, el abogado Enrique Piragini, afirma que apelará ante la Cámara de Casación para que se lo tenga en cuenta como querellante y se acepte su apelación. Hasta ahora, tanto el juez Norberto Oyarbide como la Cámara Federal rechazaron esa pretensión. Por su parte, el gobierno nacional no sólo insiste en que ya tres jueces sostuvieron que no existe enriquecimiento ilícito de los Kirchner sino que Piragini es un denunciador compulsivo que tiene 31 causas penales, entre ellas varias por estafa, coacción, falsificación y defraudación. En forma paralela, la afirmación del vicepresidente Julio Cobos de que los fiscales están obligados a apelar provocó polémica entre los integrantes del Ministerio Público y los propios jueces federales.

El juez Oyarbide y la Cámara Federal, en sintonía con fallos anteriores, sostienen que en materia penal un individuo puede ser denunciante, pero luego no se le permite ser parte de la causa, es decir querellante. Piragini tiene una larga tradición de hacer denuncias de todo tipo: contra el reino de España por la matanza de indígenas, contra la familia de Maradona por abandono de persona, contra León Arslanian por no haber intervenido en los enfrentamientos gremiales ocurridos cuando se trasladaron los restos de Juan Domingo Perón a San Vicente, en el caso García Belsunce acerca de si hubo una instigación al suicidio de la madre de uno de los sospechosos, Nicolás Pachelo, y centenares de denuncias más, siempre sobre la base de informaciones periodísticas.

Desde la Casa Rosada afirman que Piragini utiliza la estrategia de las denuncias para conseguir clientes y algún aire político, ya que encabeza el Partido del Campo Popular, que se ubicó en el puesto número 15 en las elecciones porteñas del 28 de junio, obteniendo el 0,31 por ciento de los votos. Tanto el ex presidente Néstor Kirchner como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijeron públicamente que Piragini tiene 31 causas judiciales, buena parte de las cuales se relacionan con delitos penales graves (ver cuadro). Piragini niega que existan esas causas en su contra y denunció a Kirchner y a Fernández por hacerle espionaje interno.

En cualquier caso, la única alternativa de que la causa por enriquecimiento ilícito de los Kirchner pueda seguir abierta es que la Cámara de Casación acepte la apelación de Piragini. Parece más bien difícil porque la postura que existe en la Justicia penal es que sólo puede ser querellante alguien directamente afectado, alguien que sufra una consecuencia directa. Por ejemplo, en otro orden, se aceptó como querellantes a organizaciones no gubernamentales que agrupaban a enfermos de HIV en recursos de amparo porque estaba suspendida la provisión de medicamentos. Lo que sí se les permite hacer a los individuos es una denuncia. Por ello fue aceptada la de Piragini.

En los Tribunales de Comodoro Py, varios fiscales manifestaron también su disconformidad con las palabras del vicepresidente Cobos, quien sostuvo que la obligación de los fiscales es apelar. “No sólo no existe esa obligación sino que, por el contrario, una apelación tiene que estar muy bien fundamentada, con pruebas –le dijo a este diario uno de los fiscales más conocidos–. Por ejemplo, sostener con alguna evidencia que tal propiedad no fue vendida a tal precio, o que los intereses cobrados fueron producto de una dádiva o un cohecho. Si la oposición critica al oficialismo de presionar a la Justicia, lo de Cobos fue precisamente eso, una presión.” Esos mismos fiscales creen que aun hoy se podría denunciar alguna de las operaciones que hizo el matrimonio patagónico, imputando justamente dádiva o cohecho. Pero se debe hacer con pruebas sólidas.

Algunas de las causas de Piragini

JuzgadoSecretaríaExpedienteDelito investigado
4814540625/99Defraudación
43109135675/00Coacción
4013919373/03Estafa
4013974164/03Defraudación
140722809/2Uso de documento falso
4013930762/04Estafa
140420253/94Quiebre de inhabilitación
270530762/04Estafa
180635651/04Falsificación de documento
270280048/09Falsificación de documento
161120253/94Quiebre de inhabilitación
120422809/02Uso doc. adulterado
200323149/97Estafa
110437040/00Defraudación
110422409/02Violación de secretos
091068376/02Coacción
261288268/02Amenazas
271167178/06Falsificación de documento
291167799/06Defraudación
170526466/07Falsificación de documento
0102874/94Estafa

domingo, 3 de enero de 2010

Las babas del diablo

La condena al arzobispo pedófilo Storni sólo ha merecido un comentario a la jerarquía católica: faltan la apelación y la reconciliación. Aún rige un decreto vaticano de 1962 que prescribe el absoluto sigilo y el retaceo de colaboración a las autoridades civiles. Los eclesiásticos no reconocen limitaciones legales, porque creen que la Iglesia dicta una ley superior a la de los comunes mortales. Por Horacio Verbitsky para pagina 12

La condena a ocho años de prisión por abuso sexual sólo alcanza al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni. Pero el fallo de la jueza María Amalia Mascheroni alude a las complicidades que permitieron que el prelado pedófilo recién fuera castigado dos décadas después del crimen. Storni abusó de un seminarista adulto, pero el expediente judicial registra también otras víctimas menores de edad, que la justicia no investigó o cuyas causas prescribieron, ya que esa fue la estrategia central de la defensa del eclesiástico. El sucesor de Storni, José María Arancedo, dijo que esperaba los resultados de la apelación y que la justicia debe conducir a la reconciliación. Ningún medio consultó qué pensaban de esa hipótesis las víctimas del obispo predador. La página oficial del Episcopado, que registra las actividades de cada jurisdicción eclesiástica, no informó hasta ahora sobre la condena a uno de sus miembros, quien sigue figurando como arzobispo emérito de Santa Fe de la Vera Cruz y reside en La Falda, Córdoba.

Benditos sobresueldos

Storni fue designado obispo auxiliar en 1981 por Juan Pablo II, para corregir la pastoral de su antecesor, Vicente Zazpe quien había comenzado a denunciar las violaciones a los derechos humanos. En 1984 lo sucedió y estrechó relaciones con las Fuerzas Armadas. Storni fue uno de los obispos con mayor actividad política y uno de los que entre 1991 y 1999 recibió sobresueldos “por debajo de la mesa”, según la expresiva calificación del único prelado que rechazó esa dádiva arguyendo que no era transparente. José Luis Manzano puso a los obispos en la lista de Aportes del Tesoro Nacional, práctica que continuaron los ministros del Interior Gustavo Beliz, Carlos Rückauf y Carlos Corach. Esto fue al margen de los pagos legales de la Cancillería por el culto, de las provincias por los colegios y de otros aportes negros de SIDE y Presidencia. Storni recibió 92.500 dólares en 1997, 100.000 en 1998 y 154.198 en 1999. Con estas cadenas de la felicidad el presidente Carlos Menem aseguró la gobernabilidad mientras sacaba a remate a precio vil el patrimonio social acumulado por generaciones de argentinos. El método obró milagros. En noviembre de 1991, cuando arreciaban las denuncias por casos de corrupción en ese proceso de desguace del Estado y por sus consecuencias sociales, Menem fue recibido por la Asamblea Plenaria del Episcopado. Su presidente, el cardenal porteño Antonio Quarracino, no lo consultó con sus pares, cuya molestia fue expresada por el ex hombre fuerte de la Iglesia, Raúl Primatesta. Storni informó sobre la visita de Menem a los periodistas, quienes a su vez se lo comunicaron a otros obispos que no estaban al tanto. Menem se jactó de que no había discrepancias entre su gobierno y la Iglesia “por las consecuencias del ajuste económico” y dijo que “en la Argentina no trabaja el que no quiere”. Esa fue su respuesta al obispo Gerardo Sueldo, quien había dicho que “hay sectores que no trabajan porque no tienen la posibilidad” y aludido al contraste brutal “entre la pobreza de muchos y la ostentación de otros”. Siete años después pereció en un choque en la ruta, la principal causa de muerte de los sectores más avanzados de la jerarquía, como Enrique Angelelli, Carlos Horacio Ponce de León, Vicente Zazpe, Alberto Pascual Devoto o el obispo chileno Manuel Larraín, fundador del Celam. Antes de irse, Menem besó a Quarracino en la mejilla, mientras otros obispos lo aplaudían.

¿Qué se castiga?

El fallo aclara que no se pena la homosexualidad sino el aprovechamiento de la autoridad episcopal para intimidar a quienes estaban bajo su responsabilidad y cuidado. El Vaticano tiene un criterio diferente. En agosto de 2005, Benedicto XVI excluyó de la admisión al sacerdocio a “las personas con tendencias homosexuales”, porque esto “obstaculiza una correcta relación con hombres y mujeres”. El problema no sería así el abuso de poder, sino la homosexualidad, que uno de los sacerdotes que declararon ante la justicia refirió como la “enfermedad” de Storni. Varios seminaristas abusados vivían momentos de especial vulnerabilidad. Uno pidió que el obispo lo confesara porque “se sentía mal anímicamente”. Otro acababa de perder a su madre. A un tercero, Storni le dijo “te entregás o te vas”. A otro le dijo que Dios quería el amor entre los hombres. El rector del seminario diocesano, Jorge Juan Montini, informó por escrito al presidente del Episcopado de entonces, cardenal Raúl Primatesta, y al nuncio apostólico Ubaldo Calabresi de las relaciones del Arzobispo con varios seminaristas, pero lo único que logró fue que lo obligaran a dejar el cargo. El sacerdote José Guntern le escribió a Storni una carta confidencial y amistosa, para pedirle que se alejara de la diócesis porque su comportamiento afectaba “a un grupo en plena formación espiritual y humana”. Años después, cuando la carta trascendió, Storni ordenó a los vicarios de la diócesis que le trajeran a Guntern. Los vicarios Hugo Capello, Mario Grassi, Edgard Stoffel y Marcelo Mateo lo forzaron a subir a un auto y lo condujeron al Arzobispado donde lo esperaba un escribano. Lo encerraron y lo obligaron a firmar sin leerla una retractación. “En ningún momento se realizó referencia a algún acoso de tipo sexual en relación a los seminaristas. El término desliz no se refiere a lo sexual. El adolescente interpretó erróneamente los gestos afectuosos de monseñor Storni”, decía. Tres jueces que intervinieron en forma sucesiva (Julio César Costa, Eduardo Giovannini y Carlos Ferrero) procesaron a los vicarios por coacción y a Storni como instigador. De los careos surgió que Storni estaba a pocos metros cuando Guntern fue forzado y que luego de la discusión todos rezaron juntos. Esa causa paralela se cerró al morir Guntern.

El expediente vaticano

El Vaticano abrió una investigación, que encomendó al obispo de Mendoza, José Arancibia, quien documentó los abusos sexuales contra seminaristas luego de escuchar el testimonio de 47 jóvenes, sus familiares y la psicóloga que los atendió. Pero el episodio sólo se publicó en la edición rosarina de este diario y el Vaticano archivó el informe. En 1995 el papa Juan Pablo II ratificó su confianza en el arzobispo pedófilo. Con ese respaldo, Storni hizo gran alarde de actividad contra los proyectos de ley de salud reproductiva, la distribución de anticonceptivos en los hospitales públicos y en reclamo de mayores aportes del Estado para las escuelas confesionales. El Vaticano tampoco tomó en cuenta las denuncias de ex detenidos desaparecidos que dijeron haberlo visto en los campos de concentración en los que estaban recluidos. La causa judicial en contra de Storni recién se abrió en 2002, cuando la publicación del libro de Olga Wornat La Santa Madre impulsó a uno de los seminaristas a acercarse a la justicia. En su requerimiento de instrucción la fiscalía solicitó que se pidiera al Vaticano aquel expediente y que Arancibia fuera citado a declarar como testigo. Arancibia no respondió y el fiscal pidió que se lo denunciara por la comisión de delito. Pero la resolución de la magistrada deja entender que nada de eso ocurrió. Es ostensible que además del secretismo vaticano, estas prácticas son favorecidas por la reverencia hacia la institución que se refiere a sí misma como Madre y Maestra.

El mandato de sigilo

Esto no ocurre por casualidad. El decreto Crimen sollicitacionis, emitido en 1962 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dispuso que no se diera aviso a las autoridades civiles de las denuncias por abusos sexuales y que los acusados fueran traslados a otra diócesis. Escrito en latín, impone la obligación de guardar secreto al sacerdote señalado, a cualquier testigo y a la propia víctima, bajo pena de excomunión. Su objetivo manifiesto era proteger la reputación del sacerdote mientras se investigaba, pero en la práctica se utilizó para silenciar todos los casos. Tal como ocurre con la política de rotación de acusados de la policía de la provincia de Buenos Aires, el traslado a otra diócesis sin avisar a los fieles de sus antecedentes ni impedirles el contacto con niños y jóvenes, les permitía repetir sus iniquidades. Durante veinte años, el cumplimiento del decreto estuvo a cargo del cardenal Joseph Ratzinger. En 2001, Ratzinger modificó el decreto, sólo para atribuir al Vaticano competencia exclusiva en casos de abusos sexuales, es decir reforzar el secreto. En 2002 estalló el escándalo de los curas pedófilos en Estados Unidos, donde se formó una junta nacional de revisión formada por laicos y presidida por el gobernador católico de Oklahoma, Frank Keating. Esta respuesta política del Episcopado estadounidense causó escándalo en Roma. Según un artículo publicado en el New York Times desafió la opinión de la Iglesia sobre sí misma, como una institución eterna y no terrenal, que sólo responde a Roma y no a los poderes temporales. Los obispos estadounidenses que establecieron una política de tolerancia cero hacia los abusadores respondieron a la crisis en forma casi secular, política, reescribiendo reglas, confesando faltas y reconociendo que necesitaban auxilio externo para mantenerse honestos, dijo el diario. “Para algunos funcionarios vaticanos, esto representó un asombroso apartamiento de la teología y la costumbre y un pertubador precedente”. Uno de ellos dijo que los obispos manejaban el tema “como si no entendieran quiénes son”. Keating quien debió renunciar a la Junta de Revisión después de una entrevista en la que comparó el comportamiento de algunos sacerdotes y obispos con el de la Cosa Nostra. En su carta de renuncia dijo que “rechazar las citaciones judiciales, suprimir los nombres de los clérigos acusados es el modelo de una organización criminal, no el de mi Iglesia”. Lo que más preocupó al Vaticano fue que el Episcopado estadounidense se obligó a separar del ministerio activo a cualquier sacerdote que hubiera sido blanco de una acusación de abuso sexual infantil y a “informar de esas acusaciones a las autoridades civiles, privándolos de cualquier discreción”. Esta molestia tiene profundas raíces filosóficas. La Iglesia Católica está mal predispuesta a someterse a las leyes que obligan a todos los ciudadanos, porque se considera depositaria de una ley superior, que llama natural y originada en la voluntad divina, de la que se proclama heredera y única intérprete. Ése es el fundamento tanto de su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo o al aborto cuanto de su indulgencia con los sacerdotes pedófilos. Antes que someterse a la ley prefieren dictarla.

Amedrentar a la víctima

En el documental de 2007 “Abusos sexuales y el Vaticano” la BBC investigó el efecto de este decreto, con casos de Irlanda, Estados Unidos, Gran Bretaña y Brasil. El sacerdote irlandés Tom Doyle, un canonista separado del Vaticano por cuestionar esa política, refiere que en ningún documento se habla de ayudar a las víctimas, sólo de amedrentarlas y castigarlas por revelar los hechos. El fiscal de Arizona Richard Romley solicitó al Vaticano que dispusiera el regreso a Estados Unidos de dos sacerdotes pedófilos que habían huido a Roma, pero el entonces secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, se negó a recibir la carta, según indicó el correo italiano. Antes, había ordenado guardar toda la información en la Nunciatura Apostólica, cuyo status diplomático la pone a salvo de allanamientos judiciales. Uno de los sacerdotes estuvo refugiado en la sede romana de su orden mientras duró el juicio de extradición, pero desapareció de allí luego de perderlo.

Los legionarios

Este año, Benedicto XVI ordenó intervenir la Orden de los Legionarios de Cristo, una secta ultraconservadora y multimillonaria financiada, entre otros, por el magnate de las comunicaciones Carlos Slim. Antes de su ascenso al papado, en 2004, Ratzinger había investigado los abusos sexuales del fundador de la orden, Marcial Maciel, acusado desde la década de 1940 por episodios de pedofilia, pero el expediente se archivó porque el sacerdote mexicano era amigo personal de Juan Pablo II. Ya como papa, Ratzinger negoció un acuerdo: la renuncia a la acción canónica a cambio de un retiro silencioso de Maciel de cualquier actividad pública. El trato se cumplió hasta la muerte de Maciel, en 2008, pero el año pasado el papa dispuso intervenir la poderosa orden cuando se supo que Maciel había mantenido durante años a una amante y a la hija que tuvo con ella. Esta decisión, igual que la condena a Storni, sugieren que algo comienza a cambiar, pese a la tenaz resistencia de quienes desearían mantener por toda la eternidad, privilegios que no tienen el resto de los mortales y que se ejercen a expensas de los más débiles, esos pequeños del Evangelio a quienes Jesús dijo que nadie podría escandalizar sin eludir su ira.